El apego infantil es el vínculo emocional específico que adquiere niño con la madre o con su cuidador primario. Éste vínculo proporciona al bebé una seguridad y estabilidad emocional, que le capacitará para adquirir y desarrollar habilidades psicológicas y sociales. Ante el apego el bebé se sentirá protegido, seguro, sosegado y aceptado incondicionalmente.

 

El bebé desde su nacimiento está capacitado para utilizar una serie de técnicas que le harán captar la atención de los padres: llanto, balbuceo,  succión, sonrisas. Ante estos estímulos los cuidadores han de estar  pendientes y responder a sus demandas, para que el bebé sienta el vínculo afectivo, que le proporcionará un apego seguro.De esta manera  el infante adquirirá una relación sólida y saludable con el cuidador primario, y esto aumentará la posibilidad de mantener  una buena relación con los demás.

 

Mary Ainsworth clasifica en tres grupos los diferentes tipos de vinculación afectiva:

 

El apego seguro
Se caracteriza en que el bebé se siente seguro estando con su principal cuidador, ante su ausencia experimenta ansiedad y malestar por la separación, ante su reaparición se sentirá aliviado y nuevamente seguro. Éste tipo de apego resulta posible cuando el principal cuidador del bebé se muestra atento, disponible y en condiciones de satisfacer sus necesidades.

 

El apego inseguro evitativo
El bebé evitará o ignorará a su principal cuidador, se mostrará independiente, no se siente afectado ante su ausencia, y no buscarán el acercamiento a su regreso, y si el cuidador busca el acercamiento, el bebé lo rechazará. Éste comportamiento del bebé puede estar provocado por la falta de atención. Ya que cree no tener ninguna influencia sobre su cuidador,  porque éste con frecuencia no satisface las necesidades del bebé.

 

El apego inseguro ambivalente
En estos bebés se puede observar que se preocupan ante el paradero de su cuidador principal, son poco explorativos, lo pasan mal cuando no está el cuidador, y a su regreso se muestran ambivalentes, muestran irritación, se resisten al acercamiento y al contacto.

 

Existe una cuarta categoría propuesta por M. Mahler (1968), el colega de Mary Ainsworth.

 

Ainsworth acepta la validez de la siguiente propuesta:

 

 El apego desorganizado/desorientado
En este caso el bebé no utiliza estrategias  para atraer la atención de su cuidador principal.
Presentan conductas contradictorias, de buscar a su cuidador de forma intensa, para luego rechazarlo. Pueden mostrar miedo y confusión ante la presencia del cuidador.
Ésta conducta puede guardar relación con experiencias traumáticas, de apego del cuidador en su infancia o adultez  no resueltas.

 

John Bowlby es un gran experto sobre la teoría del apego, expuso su trabajo sobre la “necesidad maternal”, exponiendo como el niño al desarrollar un fuerte apego sobre la madre en los primeros 6 meses de vida, si éste se rompe durante este periodo provocaría serios problemas con graves consecuencias para el bebé a lo largo de su desarrollo. Su teoría se basa en la idea de que los niños están biológicamente diseñados para estar apegados a sus padres, a los que reclaman no sólo unas necesidades primarias, sino el afecto y el cariño producido por  un apego seguro.