Método SHEC para Psicoterapeutas.

En un artículo anterior, hablábamos de la efectividad del Método SHEC aplicada en los procesos terapéuticos y, puntualmente, para superar situaciones extremas. En esta ocasión, abordaremos la utilidad del mismo para resolver casos de ansiedad, angustia, insatisfacción, soledad, e incluso depresión.

Más que familiares resultan las frases del estilo: “siento una infinita angustia”, “estoy deprimido”, “me mata la ansiedad” o “me siento terriblemente solo/sola”. Claro que, no todas las situaciones ameritan una visita al terapeuta ya que en muchos casos, se trata de exacerbaciones sobre determinados avatares de la cotidianeidad.

Ahora bien, cuando esos estados existen realmente y se vuelven especialmente constantes o crónicos, existen dos opciones. Una inteligente y otra no. La primera es, simplemente, acudir a un especialista; la segunda es escuchar esos falsos profesionales (amigos/familiares, etc.) que ante el menor síntoma se animan a “prescribirnos” psicofármacos con total liviandad, como si la experiencia en el consumo personal les diera potestad para ello. Nada más lejos y nada más nocivo.

Los distintos trastornos que mencionábamos al inicio, dependiendo de la intensidad de cada paciente, son tratables, mejorables, e incluso superables con una terapia adecuada.

Independientemente del trastorno, el Método SHEC -Sincronización de Hemisferios Cerebrales-, se constituye como herramienta de valor para el terapeuta y para ayudar a los pacientes a eliminar o atenuar los síntomas que producen el trastorno particular. Ahora bien, curiosamente, todos esos trastornos mencionados en la introducción (entre otros), en general están asociados a los malos apegos que se dan durante la primera infancia.

Por ello, si bien la terapia resulta eficaz, es obvio que lleve su tiempo. Método SHEC es la herramienta que, manteniendo la eficacia, acota los plazos significativamente y minimiza el sufrimiento.

¿Cuánto se puede sufrir por un mal apego?

El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus cuidadores o sus figuras de apego y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad (Caregivers).

Por ello, cuando el niño es desatendido, maltratado o, simplemente, no ha sido amado como merece, desarrolla estados de ansiedad, de conducta agresiva, de falta de recursos, inseguridad y/o miedos, entre otros.

La ausencia del amor maternal durante la infancia se asocia a problemas psicopatológicos en la etapa adulta (histeria, autismo, inseguridad, temor al rechazo e intensa necesidad de aprobación); déficit psicológicos traducidos en una actitud de hostilidad ante el mundo y ante los demás (Yela 2000).

1. Apego angustioso y ambivalente. Traducido en adultos inseguros, escrupulosos, culposos o con una necesidad extrema y continua de muestras de afecto de los demás.

2. Apego evitativo. Traducido en adultos autosuficientes, negadores emocionales, con conductas de aislamiento, cuidadores o complacientes compulsivos.

3. Apego desorganizado (una combinación entre el ambivalente y el evitativo). Traducido en adultos que padecen efectos exagerados de ansiedad, culpa, depresión y angustia frente a cualquier acontecimiento vital de personas por las que siente apego.

¿Cómo el Método SHEC puede ser efectivo para resolverlos?

Método SHEC estimula los mecanismos fisiológicos naturales del cerebro. Aunque ambos hemisferios procesan la información de manera muy diferente, funcionan de forma complementaria y cruzada. Ahora bien, durante los malos apegos de la infancia nuestro cerebro se desintonizó y almacenó en una parte del él esas sensaciones producto de la falta de atención, del maltrato o de la negligencia.

Método SHEC vuelve a sincronizar ambos hemisferios. Por ello, se convierte en la técnica psicoterapéutica para liberar a las personas de todo tipo de traumas y para que ese “yo adulto” le devuelva al “yo niño” el equilibrio y la salud emocional.

método shec Método SHEC. Resuelve con rapidez situaciones de dolor emocional. método shecLa base de la terapia con el Método SHEC comprende:

• Activar de forma alterna los dos hemisferios cerebrales y comparar su información. Activamos a través de la estimulación, principalmente, del campo visual, a través de la luz, lo que activará un hemisferio u otro. En ocasiones, se activa por el sonido y los movimientos bilaterales.

Aplicar distintas herramientas que desbloquean y aceleran el proceso. Algunas buscan los nódulos emocionales y los desbloquean; otras trabajan a nivel energético desactivando la amígdala y bajando la intensidad del malestar; otras ayudan a cambiar las creencias.

Para superar los malos apegos, además del Método SHEC se utiliza la Línea de la Vida. Una herramienta tan fresca y sencilla, como poderosa, que permite al paciente visualizar aspectos sobre su vida y observar cómo cada uno de ellos han influido en sus decisiones. Es una representación gráfica de aquellas situaciones reveladoras o cambios importantes que le ayuda a apreciar con bastante nitidez como ha llegado a la situación actual.

Ese intercambio de información de los dos hemisferios, más la aplicación de otras herramientas como la Línea de la Vida, además de permitir la reestructuración cognitiva de la cuestión y la desensibilización respecto a ella; también atenúa o elimina las sensaciones corporales, permitiendo la construcción de nuevas y positivas redes neuronales.

Una vez se termina el proceso, la persona habrá sido capaz de reparar la situación del mal apego, entendiendo además, que su vida tampoco era tan mala.

Conocimientos. Nivel básico para psicoterapeutas.

Este nivel del Método SHEC para psicoterapeutas, facilita su intervención profesional para con sus pacientes y sus procesos personales particulares. Algunas ventajas a destacar son:

  1. Rapidez. Una o unas pocas sesiones resultan altamente efectivas.
  2. Evita el sufrimiento.
  3. Ayuda a superar y/o reducir malestares físicos y emocionales.
  4. Otorga especial importancia a los alimentos que ayudan a nuestro cerebro y a los que lo bloquean, al ejercicio y a la respiración.
  5. Elimina creencias negativas.
  6. Resuelve todo tipo de situaciones potencialmente estresantes.
  7. Libera bloqueos.

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