Método SHEC para Psicoterapeutas.

Terapia Infantil para superar traumas.

“Casi todo lo humano está en la infancia. Cuando esa etapa ha sido feliz, sana, llena de afecto y bien enfocada, uno sale fuerte para todo.” Enrique Rojas.

Es probable que no exista ninguna etapa más intensa, maravillosa y vulnerable a la vez, que la infancia. Esas primeras experiencias marcan por siempre no sólo gran parte del rumbo de nuestra vida, sino también, la visión que tenemos de ella. Pero si algo traumático ocurre que corta el rumbo de esa infancia, no es atendido a tiempo y adecuadamente, la huella quedará ahí por siempre.

La responsabilidad de los padres de atender a las señales. La responsabilidad del profesional de hacer un tratamiento eficaz para liberarlo del trauma.

Como bien saben los terapeutas, un trauma es una herida psíquica que sufren -en este caso los niños-, por un suceso o conjunto de sucesos vividos como negativos, que les desbordan y no saben o no pueden manejar, que les afecta dramáticamente generándoles dolor y angustia emocional. En algunas ocasiones es el resultado de lo que se percibió y no de lo que realmente aconteció.

Cualquiera sea la hipótesis, todo ello deja huella y sufrimiento, al extremo de modificar la personalidad e impedir el dominio de comportamientos en el futuro ante hechos similares. Si bien un trauma puede ocurrir a cualquier edad, nos marcan más los que ocurran durante el embarazo, parto y en la infancia porque, como hemos mencionado, son etapas de alta vulnerabilidad en las que lo desagradable y lo perjudicial queda marcado con más fuerza. Son etapas de aprendizaje. Son etapas donde va madurando el cerebro.

 

En cualquier caso, es posible que como profesional te hayas preguntado más de una vez:

  • ¿Por qué las terapias de los niños son tan largas?
  • ¿Existirá alguna manera rápida y efectiva de quitar el miedos, angustias, terrores nocturnos?
  • ¿Existirán más herramientas para desbloquear su dolor?
  • ¿Cómo podría ayudarles a procesar sin más dolor esas situaciones que le desbordan?
  • ¿Cómo podría ayudarles a madurar emocionalmente?
  • ¿Cómo puedo procesar las situaciones traumáticas que han sucedido en embarazo o parto?
  • ¿Cómo trabajo con niños tan pequeños que ni siquiera saben hablar?

El trauma bloquea el cerebro del niño.

Los niños viven estas situaciones con muchísima intensidad y desconcierto; por ello, si se dejan pasar esperando que el tiempo “haga lo suyo”, entonces el niño se verá expuesto a un laberinto difícil de gestionar para él y esa situación traumática será almacenada en las áreas más “primitivas” del cerebro, junto a todas las emociones negativas y todo el malestar físico que le ha provocado. Debido a todo esto, sus hemisferios cerebrales se desincronizan y entonces esos hechos  permanecerán “congelados” en el tiempo, con la misma intensidad que cuando ocurrieron.

Toda esa situación, evita una maduración correcta que imposibilita el acceso a los recursos necesarios y genera una baja autoestima, agresividad, terrores, bajos resultados escolares, mala gestión de emociones, etc.

Cuando, tiempo más tarde, surja un recuerdo traumático, todo eso se disparará, provocando una respuesta emocional negativa e inadaptada (rabia, ansiedad, agresividad, frustración, etc.)

SHEC: la herramienta que ayuda a desbloquear cualquier trauma.

SHEC es una técnica psicopedagógica basada en las neurociencias y en como el cerebro soluciona experiencias dolorosas con velocidad y precisión. Es por excelencia la técnica psicoterapéutica para poder liberar al niño de todo tipo de traumas, ya sea:

  • Situaciones pasadas y recientes: problemas de parto, duelo, robos, separación de los padres, accidente, enfermedad, maltratos etc.
  • Situaciones potencialmente estresantes: toda las situaciones que al niño lo desbordan o que las vive con ansiedad anticipatoria (una futura operación, rendir un examen, una fobia, etc.).

La manera más efectiva de solucionar un trauma es volver a poner en marcha el mecanismo sanador y fisiológico natural de nuestro cerebro, bloqueado por la situación. Eso es exactamente lo que hace SHEC de manera rápida, efectiva, no invasiva y divertida.

Es el sistema de curación natural del cerebro, ya que estimula, de un modo amable, todos los mecanismos fisiológicos naturales del mismo para su autorregulación. A través de un protocolo sencillo, se le ayuda al niño a elaborar la situación traumática, ayudando a su cerebro a actuar de manera correcta respecto a cómo su cerebro -debería- haber procesado esa situación.

Una vez procesada esa o esas situaciones desbordantes, el cerebro del niño, se encuentra en condiciones excelentes para que madure correctamente y tenga los recursos necesarios para defenderse con éxito en la vida. 

Algunos beneficios del Método SHEC son:

  • Una o unas pocas sesiones resultan altamente efectivas.
  • Evita el sufrimiento.
  • Ayuda a superar y/o reducir malestares físicos y emocionales.
  • Otorga especial importancia a los alimentos que ayudan a nuestro cerebro y a los que lo bloquean, al ejercicio y a la respiración.
  • Facilita la eliminación de creencias negativas.
  • Resuelve todo tipo de situaciones potencialmente estresantes.

Una infancia saludable, feliz e íntegra hace que el niño crezca sabiendo que es querido, que cada uno de sus pasos, de sus decisiones y de sus fallos, van a disponer del apoyo incondicional y único que es su familia. El desarrollo de su autoestima irá a la par del afecto de los suyos. Pero, ¿Y si esto no ocurre y existe un mal apego? (Esto es lo que nos referiremos en el próximo artículo).

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