Método SHEC para psicoterapeutas. Que no sea un trauma, liberarse de un trauma.

Resuelve con rapidez y eficacia

 

Cuando ocurren situaciones extremas como una pérdida, una enfermedad, un abuso físico o psicológico, una fobia, una separación o un accidente, todos experimentamos en menos o mayor medida un colapso emocional y entramos en un estado de shock que nos bloquea física y mentalmente.

Hemos mencionado algunas de las situaciones traumáticas más habituales, sin embargo, el abanico de situaciones es enorme, pues alguien pudo haber experimentado como traumática una situación que podría resultar inocua para otros, e incluso pudo haberse gestado en su imaginación o ni siquiera recordarla. Lo cierto es que todos ellos dejan huellas tan profundas que, afectan a la personalidad y a la vida diaria.

Ahora bien, ¿por qué ocurre esto?
¿Por qué perdemos el control?
¿Por qué cuánto más necesitamos del equilibrio, éste desaparece como por arte de magia?

Veamos, nuestro cerebro, tiene dos hemisferios, unidos y conectados por el cuerpo calloso (fibras nerviosas). Aunque ambos procesan la información de manera muy diferente, funcionan de forma complementaria y cruzada. El cerebro siempre busca el equilibrio y aunque en la mayoría de los casos prevalece en cada persona un hemisferio más que otro, siempre se utilizan ambos.

El hemisferio izquierdo nos permite: usar el lenguaje para nombrar las cosas, el pensamiento lógico y analítico. Es objetivo, numérico, mide el tiempo, es secuencial, planea procedimientos, es simbólico, lineal, verbaliza. Este hemisferio evalúa los estímulos del exterior en forma de placer (recompensa, emociones positivas, recursos, etc.).

El hemisferio derecho, en cambio, sintetiza la información que le llega. Gracias al él, entendemos las metáforas, soñamos, creamos nuevas combinaciones de ideas. Es intuitivo en vez de lógico; tiene capacidad imaginativa y fantástica, espacial y perceptiva. Este hemisferio evalúa los estímulos del exterior en forma de dolor (amenaza-emociones negativas, etc.).

Estas dos fuerzas placer y dolor, despiertan un circuito neuronal para acercarnos o protegernos de los placeres o de las amenazas respectivamente.

¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando sucede una situación extrema?

La conducta de alerta, de dolor, de pérdida y posible peligro, activa la amígdala cerebral y sus posibles respuestas de huida o ataque y, en su forma extrema (trauma), despierta una respuesta emocional arrolladora, que todos hemos vivido en uno o en varios momentos de nuestras vidas.

Frente a estos eventos, nuestro cerebro se desincroniza y entra en lo que llamamos estado de shock; estado en el que esas sensaciones experimentadas se quedan guardadas y aisladas en una parte del cerebro produciendo dolor, bloqueos psicológicos y malestares físicos. Ocurre que, la manera más efectiva de solucionar un trauma es volver a sincronizar ambos hemisferios, pues  mientras un problema se mantiene en uno de ellos, la solución está en el otro.

¿Es la terapia de hablar, el proceso más adecuado para intentar superar esta situación?

Independientemente del tiempo que haya pasado de una experiencia traumática, la mayoría de terapias que utilizan únicamente el habla, suelen resultar procesos muy extensos y devastadores, pues a lo largo del relato suelen manifestarse con la misma intensidad las emociones de angustia, tristeza o dolor experimentadas en el evento sufrido, pudiendo incluso retraumatizar a la persona.

Entonces ¿cómo podrían los terapeutas mantener la efectividad, acotando el tiempo significativamente  y eliminando el sufrimiento?

 

 

El método SHEC es el sistema de curación natural de nuestro cerebro.

Este Método cuyas siglas significan Sincronización de Hemisferios Cerebrales es por excelencia la técnica psicoterapéutica para liberar a la persona de todo tipo de traumas, para que puedan volver a encontrar el equilibrio y la salud emocional.

Obviamente, para ello será necesario solucionar esa situación de shock y de incredulidad que vive el cerebro, pues es la única forma de liberar y procesar toda esta información que está estancada en redes neuronales.

SHEC activa la capacidad de auto curación del paciente. No sólo se centra en los traumas y en situaciones negativas sino que también es muy útil para fortalecer experiencias positivas y desarrollar recursos internos.

¿Cómo funciona?

La base de la terapia con SHEC comprende:

Activar de forma alterna los dos hemisferios cerebrales y comparar su información. Activamos  a través de la estimulación, principalmente, del campo visual, a través de la luz, lo que hará que se active un hemisferio u otro. En ocasiones activamos también a través del sonido y los movimientos bilaterales

Además, tiene varias herramientas que desbloquean y aceleran el proceso. Algunas buscan los nódulos emocionales y los desbloquean; otras trabajan a nivel energético desactivando la amígdala y bajando la intensidad del malestar y otras ayudan a cambiar las creencias.

Este intercambio de información de los dos hemisferios, permite la reestructuración cognitiva de la cuestión y la desensibilización respecto a ella; de esta forma, es posible atenuar o hacer desaparecer las sensaciones corporales y construir nuevas y positivas conexiones neuronales.

SHEC estimula los mecanismos fisiológicos naturales del cerebro. A través de la técnica, es posible actuar de manera correcta respecto a cómo su cerebro debería haber procesado esa situación que le generó el bloqueo y el malestar.

Una vez se termina el proceso, la persona es capaz de observar la situación conflictiva sin llegar a desbordarse emocionalmente. Así nos lo asevera Maruxa Hernando Martinez, psicóloga, coach, creadora y directora de Método SHEC en sus distintos niveles y en sus distintas aplicaciones.

SHEC. Nivel básico para psicoterapeutas.

Este nivel del Método para psicoterapeutas, facilita su intervención profesional para con sus pacientes y sus procesos personales traumáticos.

Algunas ventajas a destacar son:

Rapidez. Una o unas pocas sesiones resultan altamente efectivas.

Evita el sufrimiento.

Ayuda a superar y/o reducir malestares físicos y emocionales.

Otorga especial importancia a los alimentos que ayudan a nuestro cerebro y a los que lo bloquean, al ejercicio y a la respiración.

Elimina de creencias negativas.

Resuelve todo tipo de situaciones potencialmente estresantes (una práctica médica, una operación programada, fobias, ponencias, etc.).

Libera bloqueos, maximizando la creatividad en actividades artísticas y el rendimiento en actividades deportivas. 

La verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo. Michel de Montaigne.

El apego seguro-relacion padres hijos

 

 

El apego infantil es el vínculo emocional específico que adquiere niño con la madre o con su cuidador primario. Éste vínculo proporciona al bebé una seguridad y estabilidad emocional, que le capacitará para adquirir y desarrollar habilidades psicológicas y sociales. Ante el apego el bebé se sentirá protegido, seguro, sosegado y aceptado incondicionalmente.

 

El bebé desde su nacimiento está capacitado para utilizar una serie de técnicas que le harán captar la atención de los padres: llanto, balbuceo,  succión, sonrisas. Ante estos estímulos los cuidadores han de estar  pendientes y responder a sus demandas, para que el bebé sienta el vínculo afectivo, que le proporcionará un apego seguro.De esta manera  el infante adquirirá una relación sólida y saludable con el cuidador primario, y esto aumentará la posibilidad de mantener  una buena relación con los demás.

 

Mary Ainsworth clasifica en tres grupos los diferentes tipos de vinculación afectiva:

 

El apego seguro
Se caracteriza en que el bebé se siente seguro estando con su principal cuidador, ante su ausencia experimenta ansiedad y malestar por la separación, ante su reaparición se sentirá aliviado y nuevamente seguro. Éste tipo de apego resulta posible cuando el principal cuidador del bebé se muestra atento, disponible y en condiciones de satisfacer sus necesidades.

 

El apego inseguro evitativo
El bebé evitará o ignorará a su principal cuidador, se mostrará independiente, no se siente afectado ante su ausencia, y no buscarán el acercamiento a su regreso, y si el cuidador busca el acercamiento, el bebé lo rechazará. Éste comportamiento del bebé puede estar provocado por la falta de atención. Ya que cree no tener ninguna influencia sobre su cuidador,  porque éste con frecuencia no satisface las necesidades del bebé.

 

El apego inseguro ambivalente
En estos bebés se puede observar que se preocupan ante el paradero de su cuidador principal, son poco explorativos, lo pasan mal cuando no está el cuidador, y a su regreso se muestran ambivalentes, muestran irritación, se resisten al acercamiento y al contacto.

 

Existe una cuarta categoría propuesta por M. Mahler (1968), el colega de Mary Ainsworth.

 

Ainsworth acepta la validez de la siguiente propuesta:

 

 El apego desorganizado/desorientado
En este caso el bebé no utiliza estrategias  para atraer la atención de su cuidador principal.
Presentan conductas contradictorias, de buscar a su cuidador de forma intensa, para luego rechazarlo. Pueden mostrar miedo y confusión ante la presencia del cuidador.
Ésta conducta puede guardar relación con experiencias traumáticas, de apego del cuidador en su infancia o adultez  no resueltas.

 

John Bowlby es un gran experto sobre la teoría del apego, expuso su trabajo sobre la “necesidad maternal”, exponiendo como el niño al desarrollar un fuerte apego sobre la madre en los primeros 6 meses de vida, si éste se rompe durante este periodo provocaría serios problemas con graves consecuencias para el bebé a lo largo de su desarrollo. Su teoría se basa en la idea de que los niños están biológicamente diseñados para estar apegados a sus padres, a los que reclaman no sólo unas necesidades primarias, sino el afecto y el cariño producido por  un apego seguro.

 

 

 

 

 

Vivir un embarazo en confianza y conexión.

Método SHEC para vivir un embarazo en confianza y conexión.

Suele definirse el embarazo como una dulce espera; sin embargo, muchas veces es una dulce espera que, producto de los miedos, desespera.

Sin duda alguna, afirmar que el embarazo es una dulce espera es poner el acento sólo en un aspecto de la situación: el dulce, el gozoso; sin tener en cuenta que eso es una realidad parcial y que existe un lado b de esas nueve lunas repleto de inevitables temores.

Si nos ponemos a pensar, tener miedo o ansiedad en el embarazo es absolutamente comprensible y lógico. Muchas mujeres cuando se convierten en madres descubren que durante la gestación conviven por un lado con la felicidad y la expectativa de la maravillosa magia de dar vida y, por otro, con el miedo y la ansiedad frente a la incertidumbre que supone lo que sucede día a día y lo que está por venir (sobre todo, lo que está por venir).

No obstante, muchas veces esos miedos y ansiedades se basan en creencias negativas, en miedos anticipatorios, colectivos y los que guarda nuestra memoria celular.

Por ejemplo, el miedo a que nos pase algo malo -por una experiencia negativa anterior propia o de alguien cercano-, a tener un accidente, a enfermarnos, a no saber qué hacer en una situación puntual, a que se adelante el parto, a no conectar con el bebé o a cualquier noticia negativa que pudiera ocurrir durante el transcurso de las 40 semanas e, incluso, en los primeros meses de vida del niño.

Sin embargo, como el condicionamiento cultural indica que las nueve lunas deben ser “una dulce espera”, es común que muchas mujeres callen sus angustias y temores y de esta forma, muchos casos de depresión o trastornos de ansiedad durante el embarazo queden huérfanos de una adecuada psicoterapia y tratamiento.

Respecto a ello, es importante tener en cuenta que numerosas investigaciones han determinado que si la ansiedad y el estrés durante el embarazo son puntuales pueden no tener consecuencias relevantes, pero si se prolongan y se presentan en niveles muy elevados, repercuten en la salud de la mamá y afectan al desarrollo del bebé.

Maruxa Hernando, psicóloga y Coach, creadora y formadora del método SHEC, ha diseñado un protocolo específico para trabajar durante el embarazo que permite recuperar el equilibrio y la salud emocional para vivir un embarazo saludable, con confianza y en conexión con el bebé.

El Método SHEC permite a los psicoterapeutas y profesionales de la salud emocional trabajar y resolver procesos traumáticos emocionales que pueden surgir antes, durante o después del embarazo, con gran efectividad y rapidez, logrando confianza en el proceso, paz, alegría y gran conexión con el bebé.

 

Este Método es por excelencia la técnica psicoterapéutica que permite que las futuras mamás se familiaricen con todo lo que está por venir y conecten de forma saludable con el bebé. Ahora bien, método SHEC no sólo se centra en los traumas y en situaciones negativas, sino que también es muy útil para fortalecer experiencias positivas y desarrollar recursos internos.

En el protocolo de embarazo, se trabaja en 2 fases.

Fase #1: Limpiar situaciones dolorosas vividas anteriormente en otro embarazo o en el actual. Eliminación de miedos y ansiedades.

Se trata de identificar todos los miedos conscientes o inconscientes: abortos, malas experiencias en partos o embarazos anteriores, ansiedad frente a las distintas pruebas a las que estará sujeta en las distintas etapas del embarazo, vivencias impactantes de amigas, familiares, etc. En definitiva, todo aquello que ha vivido, le han contado o está en su memoria celular.

De esta forma, facilitamos que la información desadaptativa almacenada en redes neuronales por el impacto que supuso en la embarazada, pueda convertirse en información adaptativa. Procesar todas las situaciones impactantes significa que esas experiencias anteriores se queden en recuerdos del pasado, sin carga negativa o miedos asociados, generando confianza en ella y en el proceso. De esta forma, la mamá desarrolla mayor confianza y vive un embarazo más natural, más feliz, con más ilusión y alegría.

Si el padre también manifiesta miedos o ansiedades ante la nueva paternidad y/o ante situaciones negativas relacionadas con otros embarazos o partos anteriores, se realiza el mismo trabajo que con la madre para que sea un buen soporte para ella y puedan los dos disfrutar y vivir esta etapa con ilusión.

Fase #2: Mayor conexión entre la mamá y el bebé y confianza para el parto. Integración del padre.

En esta fase trabajamos la conexión mamá/bebé constante. Para ello, iremos guiando a la madre por toda la línea del embarazo, parto y primeros meses del bebé. En esta sesión se trabaja con el papá, la mamá y el bebé. Se trata de conectar a la mamá con el bebé de forma equilibrada, transmitiendo paz, tranquilidad y emociones acordes al embarazo, eliminando o equilibrando momentos de tensión y permitiendo que emerjan (si existen) otros miedos inconscientes.

La terapia con método SHEC permite sentir a los padresmomentos de paz y de contacto con el bebé antes de que se produzca el parto.

Los padres que han realizado este protocolo dicen que se sentían muy seguros durante todo el proceso y que los partos eran más rápidos: “Como si el niño supiera perfectamente por donde ir y sin miedos”; comentan también que han estado durante el parto y embarazo muy conectados con su bebé. De esto se deduce que los bebés, cuyos padres han realizado método SHEC embarazo, se sienten acompañados y en paz.

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Terapia infantil para superar traumas.

Terapia Infantil para superar traumas.

“Casi todo lo humano está en la infancia. Cuando esa etapa ha sido feliz, sana, llena de afecto y bien enfocada, uno sale fuerte para todo.” Enrique Rojas.

Es probable que no exista ninguna etapa más intensa, maravillosa y vulnerable a la vez, que la infancia. Esas primeras experiencias marcan por siempre no sólo gran parte del rumbo de nuestra vida, sino también, la visión que tenemos de ella. Pero si algo traumático ocurre que corta el rumbo de esa infancia, no es atendido a tiempo y adecuadamente, la huella quedará ahí por siempre.

La responsabilidad de los padres de atender a las señales. La responsabilidad del profesional de hacer un tratamiento eficaz para liberarlo del trauma.

Como bien saben los terapeutas, un trauma es una herida psíquica que sufren -en este caso los niños-, por un suceso o conjunto de sucesos vividos como negativos, que les desbordan y no saben o no pueden manejar, que les afecta dramáticamente generándoles dolor y angustia emocional. En algunas ocasiones es el resultado de lo que se percibió y no de lo que realmente aconteció.

Cualquiera sea la hipótesis, todo ello deja huella y sufrimiento, al extremo de modificar la personalidad e impedir el dominio de comportamientos en el futuro ante hechos similares. Si bien un trauma puede ocurrir a cualquier edad, nos marcan más los que ocurran durante el embarazo, parto y en la infancia porque, como hemos mencionado, son etapas de alta vulnerabilidad en las que lo desagradable y lo perjudicial queda marcado con más fuerza. Son etapas de aprendizaje. Son etapas donde va madurando el cerebro.

En cualquier caso, es posible que como profesional te hayas preguntado más de una vez:

  • ¿Por qué las terapias de los niños son tan largas?
  • ¿Existirá alguna manera rápida y efectiva de quitar el miedos, angustias, terrores nocturnos?
  • ¿Existirán más herramientas para desbloquear su dolor?
  • ¿Cómo podría ayudarles a procesar sin más dolor esas situaciones que le desbordan?
  • ¿Cómo podría ayudarles a madurar emocionalmente?
  • ¿Cómo puedo procesar las situaciones traumáticas que han sucedido en embarazo o parto?
  • ¿Cómo trabajo con niños tan pequeños que ni siquiera saben hablar?

El trauma bloquea el cerebro del niño.

Los niños viven estas situaciones con muchísima intensidad y desconcierto; por ello, si se dejan pasar esperando que el tiempo “haga lo suyo”, entonces el niño se verá expuesto a un laberinto difícil de gestionar para él y esa situación traumática será almacenada en las áreas más “primitivas” del cerebro, junto a todas las emociones negativas y todo el malestar físico que le ha provocado. Debido a todo esto, sus hemisferios cerebrales se desincronizan y entonces esos hechos  permanecerán “congelados” en el tiempo, con la misma intensidad que cuando ocurrieron.

Toda esa situación, evita una maduración correcta que imposibilita el acceso a los recursos necesarios y genera una baja autoestima, agresividad, terrores, bajos resultados escolares, mala gestión de emociones, etc.

Cuando, tiempo más tarde, surja un recuerdo traumático, todo eso se disparará, provocando una respuesta emocional negativa e inadaptada (rabia, ansiedad, agresividad, frustración, etc.)

MÉTODO SHEC: la herramienta que ayuda a desbloquear cualquier trauma.

MÉTODO SHEC es una técnica psicopedagógica basada en las neurociencias y en como el cerebro soluciona experiencias dolorosas con velocidad y precisión. Es por excelencia la técnica psicoterapéutica para poder liberar al niño de todo tipo de traumas, ya sea:

  • Situaciones pasadas y recientes: problemas de parto, duelo, robos, separación de los padres, accidente, enfermedad, maltratos etc.
  • Situaciones potencialmente estresantes: toda las situaciones que al niño lo desbordan o que las vive con ansiedad anticipatoria (una futura operación, rendir un examen, una fobia, etc.).

La manera más efectiva de solucionar un trauma es volver a poner en marcha el mecanismo sanador y fisiológico natural de nuestro cerebro, bloqueado por la situación. Eso es exactamente lo que hace SHEC de manera rápida, efectiva, no invasiva y divertida.

Es el sistema de curación natural del cerebro, ya que estimula, de un modo amable, todos los mecanismos fisiológicos naturales del mismo para su autorregulación. A través de un protocolo sencillo, se le ayuda al niño a elaborar la situación traumática, ayudando a su cerebro a actuar de manera correcta respecto a cómo su cerebro -debería- haber procesado esa situación.

Una vez procesada esa o esas situaciones desbordantes, el cerebro del niño, se encuentra en condiciones excelentes para que madure correctamente y tenga los recursos necesarios para defenderse con éxito en la vida. 

Algunos beneficios del Método SHEC son:

  • Una o unas pocas sesiones resultan altamente efectivas.
  • Evita el sufrimiento.
  • Ayuda a superar y/o reducir malestares físicos y emocionales.
  • Otorga especial importancia a los alimentos que ayudan a nuestro cerebro y a los que lo bloquean, al ejercicio y a la respiración.
  • Facilita la eliminación de creencias negativas.
  • Resuelve todo tipo de situaciones potencialmente estresantes.

Una infancia saludable, feliz e íntegra hace que el niño crezca sabiendo que es querido, que cada uno de sus pasos, de sus decisiones y de sus fallos, van a disponer del apoyo incondicional y único que es su familia. El desarrollo de su autoestima irá a la par del afecto de los suyos. Pero, ¿Y si esto no ocurre y existe un mal apego? (Esto es lo que nos referiremos en el próximo artículo).

 

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Inteligencias Múltiples

El doctor Howard Gardner, director del Proyecto Zero y profesor de psicología y ciencias de la educación en la Universidad de Harvard, ha propuesto desde 1993 su teoría de las Inteligencias Múltiples.

A través de esta teoría el Dr Gardner llegó a la conclusión de que la inteligencia no es algo innato y fijo que domina todas las destrezas y habilidades de resolución de problemas que posee el ser humano, ha establecido que la inteligencia está localizada en diferentes áreas del cerebro, interconectadas entre sí y que pueden también trabajar en forma individual, teniendo la propiedad de desarrollarse ampliamente si encuentran un ambiente que ofrezca las condiciones necesarias para ello.

Por primera vez, en 1993, Gardner señaló que existen siete inteligencias. Estas son: la lingüística-verbal, la lógica-matemática, la física-cinestésica, la espacial, la musical, la interpersonal y la intrapersonal. Luego basándose en los estudios más recientes establece que hay más inteligencias: la naturalista, la espiritualista, la existencial, la digital y otras.

Los educadores que realizan proyectos educativos con las Siete Inteligencias Múltiples han incorporado la inteligencia naturalista como la octava de ellas.

 

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Veamos cada una de ellas:

• La inteligencia lingüística-verbal: es la capacidad de emplear de manera eficaz las palabras, manipulando la estructura o sintaxis del lenguaje, la fonética, la semántica, y sus dimensiones prácticas.

Está en los niños a los que les encanta redactar historias, leer, jugar con rimas, trabalenguas y en los que aprenden con facilidad otros idiomas.

• La inteligencia física-cinestésica: es la habilidad para usar el propio cuerpo para expresar ideas y sentimientos, y sus particularidades de coordinación, equilibrio, destreza, fuerza, flexibilidad y velocidad, así como propioceptivas y táctiles.

Se la aprecia en los niños que se destacan en actividades deportivas, danza, expresión corporal y/o en trabajos de construcciones utilizando diversos materiales concretos. También en aquellos que son hábiles en la ejecución de instrumentos.

• La inteligencia lógica-matemática: es la capacidad de manejar números, relaciones y patrones lógicos de manera eficaz, así como otras funciones y abstracciones de este tipo.

Los niños que la han desarrollado analizan con facilidad planteamientos y problemas. Se acercan a los cálculos numéricos, estadísticas y presupuestos con entusiasmo.

• La inteligencia espacial: es la habilidad de apreciar con certeza la imagen visual y espacial, de representarse gráficamente las ideas, y de sensibilizar el color, la línea, la forma, la figura, el espacio y sus interrelaciones.

Está en los niños que estudian mejor con gráficos, esquemas, cuadros. Les gusta hacer mapas conceptuales y mentales. Entienden muy bien planos y croquis.

• La inteligencia musical: es la capacidad de percibir, distinguir, transformar y expresar el ritmo, timbre y tono de los sonidos musicales.

Los niños que la evidencian se sienten atraídos por los sonidos de la naturaleza y por todo tipo de melodías. Disfrutan siguiendo el compás con el pie, golpeando o sacudiendo algún objeto rítmicamente.

• La inteligencia interpersonal: es la posibilidad de distinguir y percibir los estados emocionales y signos interpersonales de los demás, y responder de manera efectiva a dichas acciones de forma práctica.

La tienen los niños que disfrutan trabajando en grupo, que son convincentes en sus negociaciones con pares y mayores, que entienden al compañero.

• La inteligencia intrapersonal: es la habilidad de la autoinstrospección, y de actuar consecuentemente sobre la base de este conocimiento, de tener una autoimagen acertada, y capacidad de autodisciplina, comprensión y amor propio.

La evidencian los niños que son reflexivos, de razonamiento acertado y suelen ser consejeros de sus pares.

• La inteligencia naturalista: es la capacidad de distinguir, clasificar y utilizar elementos del medio ambiente, objetos, animales o plantas. Tanto del ambiente urbano como suburbano o rural. Incluye las habilidades de observación, experimentación, reflexión y cuestionamiento de nuestro entorno.

Se da en los niños que aman los animales, las plantas; que reconocen y les gusta investigar características del mundo natural y del hecho por el hombre.

Cuanta posibilidad intelectual, y cuanta capacidad de desarrollo poseemos, sin embargo, cuando analizamos los programas de enseñanza que se imparten en muchas instituciones y que obligan a los alumnos, a los niños a seguir, observamos que se limitan a concentrarse en el predominio de las inteligencias lingüística y matemática dando mínima importancia a las otras posibilidades del conocimiento. Razón por la cual muchos alumnos que no se destacan en el dominio de las inteligencias académicas tradicionales, no tienen reconocimiento y se diluye así su aporte al ámbito cultural y social, y algunos llegan a pensar que son unos fracasados, cuando en realidad se están suprimiendo sus talentos.

Por lo anterior descrito, sabemos entonces que no existe una inteligencia general que crezca o se estanque, sino un elenco múltiple de aspectos de la inteligencia, algunos mucho más sensibles que otros a la modificación de estímulos adecuados.

En la actualidad se habla del desarrollo integral del niño, es decir que incluya todos los aspectos del desarrollo (físico, sexual, cognitivo, social, moral, lenguaje, emocional, etc.), en esto se basa la teoría del Desarrollo de las Inteligencias Múltiples.

Existen dos tipos de experiencias extremas claves en el desarrollo de las inteligencias que es importante tomar en cuenta, las experiencias cristalizantes y las experiencias paralizantes. Las primeras, las experiencias cristalizantes, son hitos en la historia personal, claves para el desarrollo del talento y de las habilidades en las personas. A menudo estos hechos se producen en la temprana infancia. Estas experiencias son las que encienden la chispa de una inteligencia e inician su desarrollo hacia la madurez.

Por otro lado las experiencias paralizantes existen como contrapartida de las anteriores, se refieren a aquellas experiencias que bloquean el desarrollo de una inteligencia, están llenas de emociones negativas, capaces de frenar el normal desarrollo de las inteligencias. Sensaciones de miedo, vergüenza, culpa, odio, impiden crecer intelectualmente. Es probable así, que luego de esta experiencia un niño decida no acercarse más a un instrumento musical o no dibujar más porque ya decidió que “no sabe hacerlo”.

La Teoría de las Inteligencias Múltiples ha impactado a aquellos que están envueltos de una forma u otra en el proceso enseñanza-aprendizaje. En muchas ciudades de los Estados Unidos, en Puerto Rico, Filipinas, Singapur, así como en Europa, han surgido escuelas en donde se llevan a cabo actividades encaminadas a desarrollar las distintas inteligencias que el individuo posee.

Ya se habla de “Escuelas de Inteligencias Múltiples”, donde los estudiantes aprenden y se fortalecen intelectualmente a través de un currículo que en vez de enfatizar la enseñanza a través de las inteligencias, las escuelas enfatizan la enseñanza “para” la inteligencia. Los alumnos son motivados para que puedan lograr las metas que se han propuesto alcanzar.

Los docentes desarrollan estrategias didácticas que toman en cuenta las diferentes posibilidades de adquisición del conocimiento que tiene el niño. Si éste no comprende a través de la inteligencia que se elige para informarle, consideran que existen por lo menos siete diferentes caminos más para intentarlo.

Los padres tienen participación activa en la planificación de actividades que ayudan a enriquecer el currículo y asisten a reuniones donde se discute el progreso de sus hijos, además en casa estimulan, comprenden y alientan a sus hijos en el desarrollo de sus capacidades.

Se abre así a partir de esta Teoría de las Inteligencias Múltiples una ruptura con viejos paradigmas de la enseñanza.

Autoestima en l@s niñ@s

La autoestima de los niños  

La autoestima es un tema que cada día ha ido cobrando mayor interés en nuestro mundo actual. La gente ha incluido la palabra dentro de su vocabulario y en diferentes conversaciones cotidianas se llega a tocar el tema ya mencionado, es por esto que deseo compartir con ustedes algunos puntos sobre dicho tópico para descubrir su dimensión psicológica.

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La autoestima es la función de evaluarse a uno mismo, por lo que implica por un lado un juicio de valor y por otro un afecto que le acompaña.

La autoestima positiva está relacionada con afectos positivos como son el gozo, la confianza, el placer, el entusiasmo y el interés.

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La autoestima negativa conlleva afectos negativos como el dolor, la angustia, la duda, la tristeza, el sentirse vacío, la inercia, la culpa y la vergüenza.

¿De dónde surge la autoestima? Los primeros intercambios de afecto entre el recién nacido y su madre y las formas tempranas de cuidados físicos proveen de un contexto de actividad placentera mutua entre padres e hijos.

Se puede considerar un precursor de la autoestima el tener sentimientos corporales agradables, como el sentirse acurrucado, acariciado, mimado, así como también afectos de agrado y un vívido interés asociado a estos mutuos intercambios amorosos. Es por esta razón, por la cual uno puede suponer que los restos (vestigios) de autoestima están íntimamente ligados a través de la vida humana con nuestras evaluaciones de lo atractivo de nuestro cuerpo y nuestra cara.

La imagen del cuerpo que emerge estará asociada con sentimientos de aceptación que le darán al niño la posibilidad de sentirse querido y le proveerán de seguridad, le darán además un sentimiento de pertenencia, el cual es esencial para sentirse valorado.

Diversas enfermedades que comprometen al cuerpo, entre ellas las malformaciones, amenazan desde temprana edad la autoestima de los niños.

El niño que no siente este valor de sí mismo en los ojos de sus padres temerá su abandono y sentirá en peligro su existencia.

En cada estadio del desarrollo los logros alcanzados le darán un sentido positivo de valía de sí mismo que contribuirán no sólo a que el niño se sienta bien sino también a que calme sus miedos. Por lo que el mantenimiento de una autoestima positiva es una tarea fundamental a lo largo del desarrollo.

La autoestima es afectada constantemente por experiencias en el mundo externo que posteriormente son llevadas al mundo interno.

Debería existir un balance óptimo entre las necesidades de gratificación y las frustraciones realistas en la infancia, para la formación de una estabilidad posterior en la regulación de la autoestima. La frustración óptima provee de un almacén de confianza en sí mismo y una autoestima básica que sostiene a la persona a través de la vida.

Aug2332Las experiencias nocivas y dolorosas colaboran a una autoestima negativa. Debido a lo anteriormente señalado la protección de la autoestima se vuelve una de las tareas de desarrollo centrales en la infancia para nosotros que trabajamos en pro de la salud emocional en la niñez. En el transcurso de su desarrollo el niño va teniendo experiencias placenteras y satisfactorias y otras dolorosas y cargadas de ansiedad.

El mantenimiento de la autoestima positiva depende de la exitosa integración de las imágenes de sí mismo tanto positivas como negativas, es decir de sentirse bueno en algunos momentos y malo en otros, pero por encima de ésto el establecimiento de sentirse valioso que lo va a hacer más o menos impermeable a los errores, las fallas, las frustraciones y a la crítica externa.

En la segunda mitad del segundo año, cuando el niño comienza a ser capaz de tener metas generadas por sí mismo, es decir, de tener inquietudes y deseos de hacer algo por él mismo, demostrar y demostrarse que es capaz de hacerlo, su autoestima derivará de dos fuentes, por un lado de la aprobación de los otros y por otro, de la satisfacción de realizar la actividad, agradable por sí mismo y de manera independiente.

En los años preescolares a través de las fantasías y del juego , los niños buscan vencer y superar las heridas a su autoestima, las cuales derivan de ir conociendo sus limitaciones.

Durante los años escolares los niveles de autoestima se ven afectados aún más por la adquisición de habilidades y de competencia, especialmente en el desempeño escolar, en las relaciones de amistad y en los deportes. Durante estos años la autoestima se ve profundamente afectada por los éxitos y los fracasos en estas tres áreas de la vida del niño.

La lectura es una habilidad crucial a obtener en el inicio de los años escolares. La capacidad de leer adecuadamente está íntimamente ligada con la autoestima. «Escuela» es en primera instancia «lectura», la lectura no sólo es la mayor demanda en el niño en los primeros años, sino el punto de apoyo para el resto de su aprendizaje.

La lectura tiene un efecto multiplicador para bien o para mal. Un niño que lee mal, es a sus propios ojos una persona inadecuada, y los niños se sienten malos o tontos y muy frecuentemente también son vistos de la misma manera a los ojos de sus padres, sus maestros y sus amigos.

El impacto de la censura de los amigos el no poder tener amigos o ser rechazado por ellos por sus incapacidades los lastima profundamente en su autoestima.

Podríamos decir que los dos retos para la autoestima en los años escolares son:

1.- el rendimiento académico .

2.- el ser exitoso en las relaciones con los grupos de amigos de la misma edad, ya sea individual o grupalmente. Así como también el ser competente dentro de una actividad deportiva o artística.

Demos a nuestros niños la posibilidad de ser y sentirse bien con ellos mismos y esto contribuirá a que se valoren y valoren lo que hagan, piensen y sientan, sólo valorándose a ellos mismos podrán valorar a los demás y todo esto redundará en un futuro en mejores desempeños laborales y de relación, teniendo además un pasatiempo que les complemente y enriquezca como seres humanos.