FORMACIÓN ON LINE

Esta formación, esta sobretodo, destinada a las persona que viven fuera de España y a las que les es dificil o complicado desplazarse.

Debido a que sois muchos los que nos pedís esta formación, hemos decidido realizarla on line en directo, o en diferido.

Pronto aparecerá en la página. Os explicamos todos los pasos a seguir.

Método SHEC para psicoterapeutas. Que no sea un trauma, liberarse de un trauma.

Resuelve con rapidez y eficacia

 

Cuando ocurren situaciones extremas como una pérdida, una enfermedad, un abuso físico o psicológico, una fobia, una separación o un accidente, todos experimentamos en menos o mayor medida un colapso emocional y entramos en un estado de shock que nos bloquea física y mentalmente.

Hemos mencionado algunas de las situaciones traumáticas más habituales, sin embargo, el abanico de situaciones es enorme, pues alguien pudo haber experimentado como traumática una situación que podría resultar inocua para otros, e incluso pudo haberse gestado en su imaginación o ni siquiera recordarla. Lo cierto es que todos ellos dejan huellas tan profundas que, afectan a la personalidad y a la vida diaria.

Ahora bien, ¿por qué ocurre esto?
¿Por qué perdemos el control?
¿Por qué cuánto más necesitamos del equilibrio, éste desaparece como por arte de magia?

Veamos, nuestro cerebro, tiene dos hemisferios, unidos y conectados por el cuerpo calloso (fibras nerviosas). Aunque ambos procesan la información de manera muy diferente, funcionan de forma complementaria y cruzada. El cerebro siempre busca el equilibrio y aunque en la mayoría de los casos prevalece en cada persona un hemisferio más que otro, siempre se utilizan ambos.

El hemisferio izquierdo nos permite: usar el lenguaje para nombrar las cosas, el pensamiento lógico y analítico. Es objetivo, numérico, mide el tiempo, es secuencial, planea procedimientos, es simbólico, lineal, verbaliza. Este hemisferio evalúa los estímulos del exterior en forma de placer (recompensa, emociones positivas, recursos, etc.).

El hemisferio derecho, en cambio, sintetiza la información que le llega. Gracias al él, entendemos las metáforas, soñamos, creamos nuevas combinaciones de ideas. Es intuitivo en vez de lógico; tiene capacidad imaginativa y fantástica, espacial y perceptiva. Este hemisferio evalúa los estímulos del exterior en forma de dolor (amenaza-emociones negativas, etc.).

Estas dos fuerzas placer y dolor, despiertan un circuito neuronal para acercarnos o protegernos de los placeres o de las amenazas respectivamente.

¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando sucede una situación extrema?

La conducta de alerta, de dolor, de pérdida y posible peligro, activa la amígdala cerebral y sus posibles respuestas de huida o ataque y, en su forma extrema (trauma), despierta una respuesta emocional arrolladora, que todos hemos vivido en uno o en varios momentos de nuestras vidas.

Frente a estos eventos, nuestro cerebro se desincroniza y entra en lo que llamamos estado de shock; estado en el que esas sensaciones experimentadas se quedan guardadas y aisladas en una parte del cerebro produciendo dolor, bloqueos psicológicos y malestares físicos. Ocurre que, la manera más efectiva de solucionar un trauma es volver a sincronizar ambos hemisferios, pues  mientras un problema se mantiene en uno de ellos, la solución está en el otro.

¿Es la terapia de hablar, el proceso más adecuado para intentar superar esta situación?

Independientemente del tiempo que haya pasado de una experiencia traumática, la mayoría de terapias que utilizan únicamente el habla, suelen resultar procesos muy extensos y devastadores, pues a lo largo del relato suelen manifestarse con la misma intensidad las emociones de angustia, tristeza o dolor experimentadas en el evento sufrido, pudiendo incluso retraumatizar a la persona.

Entonces ¿cómo podrían los terapeutas mantener la efectividad, acotando el tiempo significativamente  y eliminando el sufrimiento?

 

 

El método SHEC es el sistema de curación natural de nuestro cerebro.

Este Método cuyas siglas significan Sincronización de Hemisferios Cerebrales es por excelencia la técnica psicoterapéutica para liberar a la persona de todo tipo de traumas, para que puedan volver a encontrar el equilibrio y la salud emocional.

Obviamente, para ello será necesario solucionar esa situación de shock y de incredulidad que vive el cerebro, pues es la única forma de liberar y procesar toda esta información que está estancada en redes neuronales.

SHEC activa la capacidad de auto curación del paciente. No sólo se centra en los traumas y en situaciones negativas sino que también es muy útil para fortalecer experiencias positivas y desarrollar recursos internos.

¿Cómo funciona?

La base de la terapia con SHEC comprende:

Activar de forma alterna los dos hemisferios cerebrales y comparar su información. Activamos  a través de la estimulación, principalmente, del campo visual, a través de la luz, lo que hará que se active un hemisferio u otro. En ocasiones activamos también a través del sonido y los movimientos bilaterales

Además, tiene varias herramientas que desbloquean y aceleran el proceso. Algunas buscan los nódulos emocionales y los desbloquean; otras trabajan a nivel energético desactivando la amígdala y bajando la intensidad del malestar y otras ayudan a cambiar las creencias.

Este intercambio de información de los dos hemisferios, permite la reestructuración cognitiva de la cuestión y la desensibilización respecto a ella; de esta forma, es posible atenuar o hacer desaparecer las sensaciones corporales y construir nuevas y positivas conexiones neuronales.

SHEC estimula los mecanismos fisiológicos naturales del cerebro. A través de la técnica, es posible actuar de manera correcta respecto a cómo su cerebro debería haber procesado esa situación que le generó el bloqueo y el malestar.

Una vez se termina el proceso, la persona es capaz de observar la situación conflictiva sin llegar a desbordarse emocionalmente. Así nos lo asevera Maruxa Hernando Martinez, psicóloga, coach, creadora y directora de Método SHEC en sus distintos niveles y en sus distintas aplicaciones.

SHEC. Nivel básico para psicoterapeutas.

Este nivel del Método para psicoterapeutas, facilita su intervención profesional para con sus pacientes y sus procesos personales traumáticos.

Algunas ventajas a destacar son:

Rapidez. Una o unas pocas sesiones resultan altamente efectivas.

Evita el sufrimiento.

Ayuda a superar y/o reducir malestares físicos y emocionales.

Otorga especial importancia a los alimentos que ayudan a nuestro cerebro y a los que lo bloquean, al ejercicio y a la respiración.

Elimina de creencias negativas.

Resuelve todo tipo de situaciones potencialmente estresantes (una práctica médica, una operación programada, fobias, ponencias, etc.).

Libera bloqueos, maximizando la creatividad en actividades artísticas y el rendimiento en actividades deportivas. 

La verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo. Michel de Montaigne.

¿Cómo nos afectan las situciones impactantes?

Cerebro y trauma

El cerebro dispone de un sistema de manejo y procesamiento de la información que logra la resolución de las situaciones cotidianas o inesperadas de la vida del sujeto logrando un estado de salud mental. Es decir, que ante cualquier evento perturbador que nos acontece, el cerebro tiene capacidad de manejarlo, de procesarlo, hasta que desaparezcan las emociones negativas asociadas al mismo, y logrará que ese suceso nos sirva de aprendizaje y sea integrado para ser utilizado en el futuro.

 

Nuestros hemisferios están en constante SINCRONÍA intercambiándose la información que ambos poseen, logrando un estado de salud mental y emocional. Podemos decir que tiene un sistema de “autocuración” constante.

 

En muchas situaciones, debido a un trauma, a una situación inesperada que nos impacta y perturba, nuestro cerebro puede desequilibrarse, perder la sincronía, quedando ese hecho doloroso o traumático, atrapado en redes neuronales, en el hemisferio derecho, con la imagen, los sonidos, las creencias negativas que producen ese hecho y sin poder acceder a los recursos, a la experiencia que reside en el hemisferio izquierdo, no pudiendo procesar la información debidamente.

 

Nuestro cerebro no encuentra los recursos necesarios para superar la situación. Al quedar el malestar atrapado en el hemisferio derecho y quedándose sin los recursos del hemisferio izquierdo, la persona se ve atrapada en la incredulidad y el dolor emocional, sintiendo: ansiedad, tristeza, pánico, ira, creencias negativas, baja autoestima, pesimismo, síntomas físicos (tensión, presión en el pecho, boca seca, nudo en el estómago, diarreas repentinas, etc.), como “detonación” de una parte de un recuerdo traumático no procesado, o procesado de forma disfuncional o parcial.

 

Para superar los traumas y volver o encontrar al equilibrio y salud emocional es necesario que toda esa información estancada en redes neuronales, en el hemisferio derecho, sea procesada. Debemos poner en marcha el sistema de “curación” natural de nuestro cerebro. Método SHEC lo logra en pocas sesiones.

Maruxa Hernando Martinez
Psicóloga
Telefono 93 419 05 94

Vivir un embarazo en confianza y conexión.

Método SHEC para vivir un embarazo en confianza y conexión.

Suele definirse el embarazo como una dulce espera; sin embargo, muchas veces es una dulce espera que, producto de los miedos, desespera.

Sin duda alguna, afirmar que el embarazo es una dulce espera es poner el acento sólo en un aspecto de la situación: el dulce, el gozoso; sin tener en cuenta que eso es una realidad parcial y que existe un lado b de esas nueve lunas repleto de inevitables temores.

Si nos ponemos a pensar, tener miedo o ansiedad en el embarazo es absolutamente comprensible y lógico. Muchas mujeres cuando se convierten en madres descubren que durante la gestación conviven por un lado con la felicidad y la expectativa de la maravillosa magia de dar vida y, por otro, con el miedo y la ansiedad frente a la incertidumbre que supone lo que sucede día a día y lo que está por venir (sobre todo, lo que está por venir).

No obstante, muchas veces esos miedos y ansiedades se basan en creencias negativas, en miedos anticipatorios, colectivos y los que guarda nuestra memoria celular.

Por ejemplo, el miedo a que nos pase algo malo -por una experiencia negativa anterior propia o de alguien cercano-, a tener un accidente, a enfermarnos, a no saber qué hacer en una situación puntual, a que se adelante el parto, a no conectar con el bebé o a cualquier noticia negativa que pudiera ocurrir durante el transcurso de las 40 semanas e, incluso, en los primeros meses de vida del niño.

Sin embargo, como el condicionamiento cultural indica que las nueve lunas deben ser “una dulce espera”, es común que muchas mujeres callen sus angustias y temores y de esta forma, muchos casos de depresión o trastornos de ansiedad durante el embarazo queden huérfanos de una adecuada psicoterapia y tratamiento.

Respecto a ello, es importante tener en cuenta que numerosas investigaciones han determinado que si la ansiedad y el estrés durante el embarazo son puntuales pueden no tener consecuencias relevantes, pero si se prolongan y se presentan en niveles muy elevados, repercuten en la salud de la mamá y afectan al desarrollo del bebé.

Maruxa Hernando, psicóloga y Coach, creadora y formadora del método SHEC, ha diseñado un protocolo específico para trabajar durante el embarazo que permite recuperar el equilibrio y la salud emocional para vivir un embarazo saludable, con confianza y en conexión con el bebé.

El Método SHEC permite a los psicoterapeutas y profesionales de la salud emocional trabajar y resolver procesos traumáticos emocionales que pueden surgir antes, durante o después del embarazo, con gran efectividad y rapidez, logrando confianza en el proceso, paz, alegría y gran conexión con el bebé.

 

Este Método es por excelencia la técnica psicoterapéutica que permite que las futuras mamás se familiaricen con todo lo que está por venir y conecten de forma saludable con el bebé. Ahora bien, método SHEC no sólo se centra en los traumas y en situaciones negativas, sino que también es muy útil para fortalecer experiencias positivas y desarrollar recursos internos.

En el protocolo de embarazo, se trabaja en 2 fases.

Fase #1: Limpiar situaciones dolorosas vividas anteriormente en otro embarazo o en el actual. Eliminación de miedos y ansiedades.

Se trata de identificar todos los miedos conscientes o inconscientes: abortos, malas experiencias en partos o embarazos anteriores, ansiedad frente a las distintas pruebas a las que estará sujeta en las distintas etapas del embarazo, vivencias impactantes de amigas, familiares, etc. En definitiva, todo aquello que ha vivido, le han contado o está en su memoria celular.

De esta forma, facilitamos que la información desadaptativa almacenada en redes neuronales por el impacto que supuso en la embarazada, pueda convertirse en información adaptativa. Procesar todas las situaciones impactantes significa que esas experiencias anteriores se queden en recuerdos del pasado, sin carga negativa o miedos asociados, generando confianza en ella y en el proceso. De esta forma, la mamá desarrolla mayor confianza y vive un embarazo más natural, más feliz, con más ilusión y alegría.

Si el padre también manifiesta miedos o ansiedades ante la nueva paternidad y/o ante situaciones negativas relacionadas con otros embarazos o partos anteriores, se realiza el mismo trabajo que con la madre para que sea un buen soporte para ella y puedan los dos disfrutar y vivir esta etapa con ilusión.

Fase #2: Mayor conexión entre la mamá y el bebé y confianza para el parto. Integración del padre.

En esta fase trabajamos la conexión mamá/bebé constante. Para ello, iremos guiando a la madre por toda la línea del embarazo, parto y primeros meses del bebé. En esta sesión se trabaja con el papá, la mamá y el bebé. Se trata de conectar a la mamá con el bebé de forma equilibrada, transmitiendo paz, tranquilidad y emociones acordes al embarazo, eliminando o equilibrando momentos de tensión y permitiendo que emerjan (si existen) otros miedos inconscientes.

La terapia con método SHEC permite sentir a los padresmomentos de paz y de contacto con el bebé antes de que se produzca el parto.

Los padres que han realizado este protocolo dicen que se sentían muy seguros durante todo el proceso y que los partos eran más rápidos: “Como si el niño supiera perfectamente por donde ir y sin miedos”; comentan también que han estado durante el parto y embarazo muy conectados con su bebé. De esto se deduce que los bebés, cuyos padres han realizado método SHEC embarazo, se sienten acompañados y en paz.

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Método SHEC para superar las pérdidas.

Método SHEC para superar las pérdidas.

Sentirse afligido por la muerte de un ser querido es una carga que asumimos porque somos capaces de amar y de comprometernos. La muerte es un proceso natural. Duele, y aunque muchos pueden superarla y seguir, otros permanecen anclados al sentimiento que les produjo esa pérdida.

Cuando la aflicción, la angustia, la tristeza, la culpa o la rabia no desaparecen, se acentúan con el tiempo e interfieren en las actividades de la vida cotidiana, se recomienda ayuda psicológica. Claro que las terapias muchas veces resultan procesos muy extensos y devastadores, porque la emocionalidad suele manifestarse con la misma intensidad que la experimentada cuando ocurrió la pérdida.

¿Y si como psicoterapeuta dispusieras de una herramienta complementaria y facilitadora para ayudar a las personas a elaborar su duelo de forma rápida, eficaz, no invasiva y saludable? 

Veamos de qué se trata, partiendo de comprender lo que sucede en nuestro cerebro cuando ocurren este tipo de situaciones.

Dentro del marco de la psicoterapia y gracias a las aportaciones de las neurociencias, sabemos que el cerebro tiene la capacidad de solucionar experiencias dolorosas con velocidad y precisión. Sin embargo, frente a eventos tan traumáticos como la muerte de un ser querido, enfermedades y/o accidentes graves, nuestro sistema entra en alerta e inmediatamente activa el sistema de defensa. Cuando percibimos las situaciones con la alerta de que algo grave y doloroso sucederá o acaba de suceder, se activa la amígdala cerebral.

Es importante comprender que si bien cada uno de nuestros hemisferios cerebrales tienen funciones totalmente diferentes, ambos actúan de manera complementaria. Esto quiere decir que mientras el hemisferio derecho nos permite obtener una connotación más emocional de lo que sucede, el hemisferio izquierdo nos permite una connotación más racional y nos ayuda a encontrar recursos y habilidades para solucionar cualquier situación.

Este diálogo entre los hemisferios es constante y nos ayuda a entender la vida y a procesar las situaciones, aprender de ellas y buscar soluciones.

No obstante, eventos como los mencionados, hacen que los hemisferios dejen de funcionar en sintonía y como resultado el cerebro entre en estado de shock y no encuentre los recursos para superar la situación. Este estado significa que las sensaciones experimentadas por el evento -angustia, culpa, tristeza, etc.- se queden guardadas y aisladas en una parte del cerebro produciendo dolor, bloqueos psicológicos y malestares físicos.

Por todo esto, es necesario volver a sincronizar ambos hemisferios y así ayudar al paciente a liberar esa información que quedó estancada en redes neuronales.

Al efecto, el método SHEC -Sincronización de Hemisferios Cerebrales- es la técnica psicoterapéutica por excelencia, a través de la cual es posible ayudar al paciente a elaborar el duelo de forma rápida y eficaz, evitándole el sufrimiento y permitiéndole recuperar el equilibrio y la salud emocional.

La base de la terapia con SHEC permite volver a poner en marcha el sistema sanador de nuestro cerebro.

Hay varias herramientas y ejercicios dentro del protocolo específico de duelo, que ayudan a desbloquear y acelerar el proceso. El principal objetivo es convertir las memorias disfuncionales ocurridas durante la pérdida, en memorias funcionales. Para ello, buscan los nódulos emocionales y los desbloquean; trabajan a nivel energético desactivando la amígdala y bajando la intensidad del malestar y ayudan a cambiar las creencias.

Este intercambio de información hemisférica, permite la reestructuración cognitiva que se produjo durante la pérdida traumática y la desensibilización respecto a ella. De esta forma, es posible atenuar o desaparecer las sensaciones de dolor, sufrimiento y malestar y construir nuevas y positivas conexiones neuronales.

Como habíamos mencionado, SHEC activa la capacidad de auto-curación natural del cerebro del paciente. Su aplicación en el ámbito de la psicoterapia, permite al doliente actuar de manera correcta respecto a cómo el cerebro debería haber procesado esa pérdida que le generó el bloqueo, para luego recuperar el equilibrio y la salud emocional.

Algunas ventajas para repasar:

  • Una o unas pocas sesiones resultan altamente efectivas.
  • Evita el sufrimiento.
  • Ayuda a superar y/o reducir malestares físicos y emocionales.
  • Otorga importancia a los alimentos que ayudan a nuestro cerebro y a los que lo bloquean, al ejercicio y a la respiración.
  • Elimina de creencias negativas.
  • Libera bloqueos.

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Terapia infantil para superar traumas.

Terapia Infantil para superar traumas.

“Casi todo lo humano está en la infancia. Cuando esa etapa ha sido feliz, sana, llena de afecto y bien enfocada, uno sale fuerte para todo.” Enrique Rojas.

Es probable que no exista ninguna etapa más intensa, maravillosa y vulnerable a la vez, que la infancia. Esas primeras experiencias marcan por siempre no sólo gran parte del rumbo de nuestra vida, sino también, la visión que tenemos de ella. Pero si algo traumático ocurre que corta el rumbo de esa infancia, no es atendido a tiempo y adecuadamente, la huella quedará ahí por siempre.

La responsabilidad de los padres de atender a las señales. La responsabilidad del profesional de hacer un tratamiento eficaz para liberarlo del trauma.

Como bien saben los terapeutas, un trauma es una herida psíquica que sufren -en este caso los niños-, por un suceso o conjunto de sucesos vividos como negativos, que les desbordan y no saben o no pueden manejar, que les afecta dramáticamente generándoles dolor y angustia emocional. En algunas ocasiones es el resultado de lo que se percibió y no de lo que realmente aconteció.

Cualquiera sea la hipótesis, todo ello deja huella y sufrimiento, al extremo de modificar la personalidad e impedir el dominio de comportamientos en el futuro ante hechos similares. Si bien un trauma puede ocurrir a cualquier edad, nos marcan más los que ocurran durante el embarazo, parto y en la infancia porque, como hemos mencionado, son etapas de alta vulnerabilidad en las que lo desagradable y lo perjudicial queda marcado con más fuerza. Son etapas de aprendizaje. Son etapas donde va madurando el cerebro.

En cualquier caso, es posible que como profesional te hayas preguntado más de una vez:

  • ¿Por qué las terapias de los niños son tan largas?
  • ¿Existirá alguna manera rápida y efectiva de quitar el miedos, angustias, terrores nocturnos?
  • ¿Existirán más herramientas para desbloquear su dolor?
  • ¿Cómo podría ayudarles a procesar sin más dolor esas situaciones que le desbordan?
  • ¿Cómo podría ayudarles a madurar emocionalmente?
  • ¿Cómo puedo procesar las situaciones traumáticas que han sucedido en embarazo o parto?
  • ¿Cómo trabajo con niños tan pequeños que ni siquiera saben hablar?

El trauma bloquea el cerebro del niño.

Los niños viven estas situaciones con muchísima intensidad y desconcierto; por ello, si se dejan pasar esperando que el tiempo “haga lo suyo”, entonces el niño se verá expuesto a un laberinto difícil de gestionar para él y esa situación traumática será almacenada en las áreas más “primitivas” del cerebro, junto a todas las emociones negativas y todo el malestar físico que le ha provocado. Debido a todo esto, sus hemisferios cerebrales se desincronizan y entonces esos hechos  permanecerán “congelados” en el tiempo, con la misma intensidad que cuando ocurrieron.

Toda esa situación, evita una maduración correcta que imposibilita el acceso a los recursos necesarios y genera una baja autoestima, agresividad, terrores, bajos resultados escolares, mala gestión de emociones, etc.

Cuando, tiempo más tarde, surja un recuerdo traumático, todo eso se disparará, provocando una respuesta emocional negativa e inadaptada (rabia, ansiedad, agresividad, frustración, etc.)

MÉTODO SHEC: la herramienta que ayuda a desbloquear cualquier trauma.

MÉTODO SHEC es una técnica psicopedagógica basada en las neurociencias y en como el cerebro soluciona experiencias dolorosas con velocidad y precisión. Es por excelencia la técnica psicoterapéutica para poder liberar al niño de todo tipo de traumas, ya sea:

  • Situaciones pasadas y recientes: problemas de parto, duelo, robos, separación de los padres, accidente, enfermedad, maltratos etc.
  • Situaciones potencialmente estresantes: toda las situaciones que al niño lo desbordan o que las vive con ansiedad anticipatoria (una futura operación, rendir un examen, una fobia, etc.).

La manera más efectiva de solucionar un trauma es volver a poner en marcha el mecanismo sanador y fisiológico natural de nuestro cerebro, bloqueado por la situación. Eso es exactamente lo que hace SHEC de manera rápida, efectiva, no invasiva y divertida.

Es el sistema de curación natural del cerebro, ya que estimula, de un modo amable, todos los mecanismos fisiológicos naturales del mismo para su autorregulación. A través de un protocolo sencillo, se le ayuda al niño a elaborar la situación traumática, ayudando a su cerebro a actuar de manera correcta respecto a cómo su cerebro -debería- haber procesado esa situación.

Una vez procesada esa o esas situaciones desbordantes, el cerebro del niño, se encuentra en condiciones excelentes para que madure correctamente y tenga los recursos necesarios para defenderse con éxito en la vida. 

Algunos beneficios del Método SHEC son:

  • Una o unas pocas sesiones resultan altamente efectivas.
  • Evita el sufrimiento.
  • Ayuda a superar y/o reducir malestares físicos y emocionales.
  • Otorga especial importancia a los alimentos que ayudan a nuestro cerebro y a los que lo bloquean, al ejercicio y a la respiración.
  • Facilita la eliminación de creencias negativas.
  • Resuelve todo tipo de situaciones potencialmente estresantes.

Una infancia saludable, feliz e íntegra hace que el niño crezca sabiendo que es querido, que cada uno de sus pasos, de sus decisiones y de sus fallos, van a disponer del apoyo incondicional y único que es su familia. El desarrollo de su autoestima irá a la par del afecto de los suyos. Pero, ¿Y si esto no ocurre y existe un mal apego? (Esto es lo que nos referiremos en el próximo artículo).

 

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