Embarazo

El Método SHEC permite a los psicoterapeutas y profesionales de la salud emocional trabajar y resolver procesos traumáticos emocionales que pueden surgir antes, durante o después del embarazo, con gran efectividad y rapidez, logrando confianza en el proceso, paz, alegría y gran conexión con el bebé

¿Cómo nos afectan las situciones impactantes?

Cerebro y trauma

El cerebro dispone de un sistema de manejo y procesamiento de la información que logra la resolución de las situaciones cotidianas o inesperadas de la vida del sujeto logrando un estado de salud mental. Es decir, que ante cualquier evento perturbador que nos acontece, el cerebro tiene capacidad de manejarlo, de procesarlo, hasta que desaparezcan las emociones negativas asociadas al mismo, y logrará que ese suceso nos sirva de aprendizaje y sea integrado para ser utilizado en el futuro.

 

Nuestros hemisferios están en constante SINCRONÍA intercambiándose la información que ambos poseen, logrando un estado de salud mental y emocional. Podemos decir que tiene un sistema de “autocuración” constante.

 

En muchas situaciones, debido a un trauma, a una situación inesperada que nos impacta y perturba, nuestro cerebro puede desequilibrarse, perder la sincronía, quedando ese hecho doloroso o traumático, atrapado en redes neuronales, en el hemisferio derecho, con la imagen, los sonidos, las creencias negativas que producen ese hecho y sin poder acceder a los recursos, a la experiencia que reside en el hemisferio izquierdo, no pudiendo procesar la información debidamente.

 

Nuestro cerebro no encuentra los recursos necesarios para superar la situación. Al quedar el malestar atrapado en el hemisferio derecho y quedándose sin los recursos del hemisferio izquierdo, la persona se ve atrapada en la incredulidad y el dolor emocional, sintiendo: ansiedad, tristeza, pánico, ira, creencias negativas, baja autoestima, pesimismo, síntomas físicos (tensión, presión en el pecho, boca seca, nudo en el estómago, diarreas repentinas, etc.), como “detonación” de una parte de un recuerdo traumático no procesado, o procesado de forma disfuncional o parcial.

 

Para superar los traumas y volver o encontrar al equilibrio y salud emocional es necesario que toda esa información estancada en redes neuronales, en el hemisferio derecho, sea procesada. Debemos poner en marcha el sistema de “curación” natural de nuestro cerebro. Método SHEC lo logra en pocas sesiones.

Maruxa Hernando Martinez
Psicóloga
Telefono 93 419 05 94

Vivir un embarazo en confianza y conexión.

Método SHEC para vivir un embarazo en confianza y conexión.

Suele definirse el embarazo como una dulce espera; sin embargo, muchas veces es una dulce espera que, producto de los miedos, desespera.

Sin duda alguna, afirmar que el embarazo es una dulce espera es poner el acento sólo en un aspecto de la situación: el dulce, el gozoso; sin tener en cuenta que eso es una realidad parcial y que existe un lado b de esas nueve lunas repleto de inevitables temores.

Si nos ponemos a pensar, tener miedo o ansiedad en el embarazo es absolutamente comprensible y lógico. Muchas mujeres cuando se convierten en madres descubren que durante la gestación conviven por un lado con la felicidad y la expectativa de la maravillosa magia de dar vida y, por otro, con el miedo y la ansiedad frente a la incertidumbre que supone lo que sucede día a día y lo que está por venir (sobre todo, lo que está por venir).

No obstante, muchas veces esos miedos y ansiedades se basan en creencias negativas, en miedos anticipatorios, colectivos y los que guarda nuestra memoria celular.

Por ejemplo, el miedo a que nos pase algo malo -por una experiencia negativa anterior propia o de alguien cercano-, a tener un accidente, a enfermarnos, a no saber qué hacer en una situación puntual, a que se adelante el parto, a no conectar con el bebé o a cualquier noticia negativa que pudiera ocurrir durante el transcurso de las 40 semanas e, incluso, en los primeros meses de vida del niño.

Sin embargo, como el condicionamiento cultural indica que las nueve lunas deben ser “una dulce espera”, es común que muchas mujeres callen sus angustias y temores y de esta forma, muchos casos de depresión o trastornos de ansiedad durante el embarazo queden huérfanos de una adecuada psicoterapia y tratamiento.

Respecto a ello, es importante tener en cuenta que numerosas investigaciones han determinado que si la ansiedad y el estrés durante el embarazo son puntuales pueden no tener consecuencias relevantes, pero si se prolongan y se presentan en niveles muy elevados, repercuten en la salud de la mamá y afectan al desarrollo del bebé.

Maruxa Hernando, psicóloga y Coach, creadora y formadora del método SHEC, ha diseñado un protocolo específico para trabajar durante el embarazo que permite recuperar el equilibrio y la salud emocional para vivir un embarazo saludable, con confianza y en conexión con el bebé.

El Método SHEC permite a los psicoterapeutas y profesionales de la salud emocional trabajar y resolver procesos traumáticos emocionales que pueden surgir antes, durante o después del embarazo, con gran efectividad y rapidez, logrando confianza en el proceso, paz, alegría y gran conexión con el bebé.

 

Este Método es por excelencia la técnica psicoterapéutica que permite que las futuras mamás se familiaricen con todo lo que está por venir y conecten de forma saludable con el bebé. Ahora bien, método SHEC no sólo se centra en los traumas y en situaciones negativas, sino que también es muy útil para fortalecer experiencias positivas y desarrollar recursos internos.

En el protocolo de embarazo, se trabaja en 2 fases.

Fase #1: Limpiar situaciones dolorosas vividas anteriormente en otro embarazo o en el actual. Eliminación de miedos y ansiedades.

Se trata de identificar todos los miedos conscientes o inconscientes: abortos, malas experiencias en partos o embarazos anteriores, ansiedad frente a las distintas pruebas a las que estará sujeta en las distintas etapas del embarazo, vivencias impactantes de amigas, familiares, etc. En definitiva, todo aquello que ha vivido, le han contado o está en su memoria celular.

De esta forma, facilitamos que la información desadaptativa almacenada en redes neuronales por el impacto que supuso en la embarazada, pueda convertirse en información adaptativa. Procesar todas las situaciones impactantes significa que esas experiencias anteriores se queden en recuerdos del pasado, sin carga negativa o miedos asociados, generando confianza en ella y en el proceso. De esta forma, la mamá desarrolla mayor confianza y vive un embarazo más natural, más feliz, con más ilusión y alegría.

Si el padre también manifiesta miedos o ansiedades ante la nueva paternidad y/o ante situaciones negativas relacionadas con otros embarazos o partos anteriores, se realiza el mismo trabajo que con la madre para que sea un buen soporte para ella y puedan los dos disfrutar y vivir esta etapa con ilusión.

Fase #2: Mayor conexión entre la mamá y el bebé y confianza para el parto. Integración del padre.

En esta fase trabajamos la conexión mamá/bebé constante. Para ello, iremos guiando a la madre por toda la línea del embarazo, parto y primeros meses del bebé. En esta sesión se trabaja con el papá, la mamá y el bebé. Se trata de conectar a la mamá con el bebé de forma equilibrada, transmitiendo paz, tranquilidad y emociones acordes al embarazo, eliminando o equilibrando momentos de tensión y permitiendo que emerjan (si existen) otros miedos inconscientes.

La terapia con método SHEC permite sentir a los padresmomentos de paz y de contacto con el bebé antes de que se produzca el parto.

Los padres que han realizado este protocolo dicen que se sentían muy seguros durante todo el proceso y que los partos eran más rápidos: “Como si el niño supiera perfectamente por donde ir y sin miedos”; comentan también que han estado durante el parto y embarazo muy conectados con su bebé. De esto se deduce que los bebés, cuyos padres han realizado método SHEC embarazo, se sienten acompañados y en paz.

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Protocolo de duelo con Método SHEC.

Superar las pérdidas.

Nuestros hemisferios cerebrales están en constante sincronía; ellos intercambian información constantemente y logran de ese modo, un buen estado de salud mental y emocional. Podemos decir que nuestro cerebro tiene un sistema de “auto-curación” constante.

No obstante, cuando ocurren hechos tan traumáticos como la muerte de un ser querido sentimos que el mundo se nos viene encima; nos impacta, nos desestabiliza y nos perturba. Producto de ello, nuestro cerebro pierde la sincronía. Cuando esto ocurre, la situación de pérdida (con la imagen, los sonidos y las creencias negativas asociadas a la misma), se aloja en el hemisferio derecho y se queda sin poder acceder a los recursos y a la experiencia que residen en el hemisferio izquierdo y que le permitirían procesar correctamente la situación.

De esta manera, las personas se quedan atrapadas en la incredulidad y el dolor emocional.

Durante este período difícil y triste las personas pueden experimentar reacciones psicológicas:ansiedad, tristeza, dificultades de concentración, rabia; reacciones físicas: insomnio, pérdida del apetito, desgano; reacciones sociales: relaciones que deben reestructurarse, roles familiares que cambian, y reacciones conductuales: retracción, retraimiento, etc. Todas estas manifestaciones son la consecuencia de una pérdida no procesada o procesada parcialmente.

Cada persona es un mundo y, probablemente, pocas cosas sean tan ciertas como esa. Sin embargo, muchas de personas que llegan a la psicoterapia tras la muerte de alguien cercano (por iniciativa propia o empujados a ella por sus seres queridos), presentan algunos comportamientos que podrían resultarle familiares para cualquiera de nosotros.

  • No quieren dejar de llorar por la pérdida, pues entienden que ello sería algo así como olvidar a la persona.
  • Necesitan convivir con el dolor, a veces, por algún posible sentimiento de culpa en el momento de la muerte.
  • Ese estado de dolor permanente les provee de la atención y el afecto constante de sus seres queridos.
  • Se rodean de imágenes, de objetos, de símbolos y de olores. Crean realidades, submundos en los que mantienen “viva” a la persona que se fue. Incluso, hablan de ella como si estuviera ahí mismo en cada situación diaria.
  • Les resulta imposible aceptar que les han dejado para siempre y parecen no encontrar otros motivos para seguir adelante.

Como psicoterapeuta: ¿qué darías por ser capaz de apaciguar o hacer desaparecer ese dolor en poco tiempo?

Con Método SHEC -Sincronización de Hemisferios Cerebrales- es posible procesar y liberar rápidamente el trauma y el dolor físico y el dolor emocional que la pérdida de un ser querido produce en las personas, logrando resultados muy rápidos y eficaces desde la primera sesión y permitiendo abreviar considerablemente la terapia. 

El protocolo de duelo con Método SHEC involucra únicamente tres fases de trabajo: 

Fase 1: Falta de sincronía. Estado de Shock. Incredulidad.

En esta fase observamos shock-negación-embotamiento. Si este fase no se resuelve quedará bloqueando total o parcialmente el procesamiento de duelo o de trauma.

En esta etapa el paciente está en un estado de incredulidad. Aunque sabe que ha perdido o puede perder al ser querido, no puede dar crédito a que realmente ha sucedido así. La mente niega la pérdida. Efectivamente, las primeras palabras pronunciadas después de escuchar o de padecer el hecho son: “No puedo creer que haya sucedido”.

En esta primera fase se aborda con rapidez el shock (desincronización hemisférica) que se ha dado tras la muerte de un ser querido.

A través de un protocolo muy sencillo, en menos de 5 minutos, en la mayoría de casos, elaboramos esta fase, reconectando los hemisferios cerebrales; fase en la que algunos pacientes llevaban meses e incluso años sin resolver. Una Vez superada esta fase pasaremos a la siguiente.

Fase 2: Trabajamos emociones, sensaciones físicas y creencias negativas.

Logramos que la información estancada en el hemisferio derecho durante la pérdida pueda convertirse en información adaptativa; esto se logra gracias a la sincronización con el hemisferio izquierdo que es donde se encuentran los recursos.

Poco a poco, el paciente consigue una desensibilización de la emoción y una reestructuración cognitiva que permite que aparezcan nuevos sentimientos positivos y nuevos recursos, consecuencia del reprocesamiento que se lleva a cabo a nivel neurofisiológico.

A través de un protocolo y ejercicios adecuados desbloqueamos:

  • Emociones de dolor: miedo, enojo, tristeza, depresión, pena, rabia.
  • Creencias negativas.
  • Desaparece o se reduce al máximo el malestar físico: presión en el pecho, ahogo, cuello, etc.

Fase 3: Entendimiento. Aceptación. Recuperación.

  • Aceptación de la muerte.
  • Integrar la ausencia de esa persona dentro de la visión del futuro.

Una vez se termina el proceso, la persona es capaz de observar la situación de duelo sin desbordarse emocionalmente.

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Método SHEC para superar las pérdidas.

Método SHEC para superar las pérdidas.

Sentirse afligido por la muerte de un ser querido es una carga que asumimos porque somos capaces de amar y de comprometernos. La muerte es un proceso natural. Duele, y aunque muchos pueden superarla y seguir, otros permanecen anclados al sentimiento que les produjo esa pérdida.

Cuando la aflicción, la angustia, la tristeza, la culpa o la rabia no desaparecen, se acentúan con el tiempo e interfieren en las actividades de la vida cotidiana, se recomienda ayuda psicológica. Claro que las terapias muchas veces resultan procesos muy extensos y devastadores, porque la emocionalidad suele manifestarse con la misma intensidad que la experimentada cuando ocurrió la pérdida.

¿Y si como psicoterapeuta dispusieras de una herramienta complementaria y facilitadora para ayudar a las personas a elaborar su duelo de forma rápida, eficaz, no invasiva y saludable? 

Veamos de qué se trata, partiendo de comprender lo que sucede en nuestro cerebro cuando ocurren este tipo de situaciones.

Dentro del marco de la psicoterapia y gracias a las aportaciones de las neurociencias, sabemos que el cerebro tiene la capacidad de solucionar experiencias dolorosas con velocidad y precisión. Sin embargo, frente a eventos tan traumáticos como la muerte de un ser querido, enfermedades y/o accidentes graves, nuestro sistema entra en alerta e inmediatamente activa el sistema de defensa. Cuando percibimos las situaciones con la alerta de que algo grave y doloroso sucederá o acaba de suceder, se activa la amígdala cerebral.

Es importante comprender que si bien cada uno de nuestros hemisferios cerebrales tienen funciones totalmente diferentes, ambos actúan de manera complementaria. Esto quiere decir que mientras el hemisferio derecho nos permite obtener una connotación más emocional de lo que sucede, el hemisferio izquierdo nos permite una connotación más racional y nos ayuda a encontrar recursos y habilidades para solucionar cualquier situación.

Este diálogo entre los hemisferios es constante y nos ayuda a entender la vida y a procesar las situaciones, aprender de ellas y buscar soluciones.

No obstante, eventos como los mencionados, hacen que los hemisferios dejen de funcionar en sintonía y como resultado el cerebro entre en estado de shock y no encuentre los recursos para superar la situación. Este estado significa que las sensaciones experimentadas por el evento -angustia, culpa, tristeza, etc.- se queden guardadas y aisladas en una parte del cerebro produciendo dolor, bloqueos psicológicos y malestares físicos.

Por todo esto, es necesario volver a sincronizar ambos hemisferios y así ayudar al paciente a liberar esa información que quedó estancada en redes neuronales.

Al efecto, el método SHEC -Sincronización de Hemisferios Cerebrales- es la técnica psicoterapéutica por excelencia, a través de la cual es posible ayudar al paciente a elaborar el duelo de forma rápida y eficaz, evitándole el sufrimiento y permitiéndole recuperar el equilibrio y la salud emocional.

La base de la terapia con SHEC permite volver a poner en marcha el sistema sanador de nuestro cerebro.

Hay varias herramientas y ejercicios dentro del protocolo específico de duelo, que ayudan a desbloquear y acelerar el proceso. El principal objetivo es convertir las memorias disfuncionales ocurridas durante la pérdida, en memorias funcionales. Para ello, buscan los nódulos emocionales y los desbloquean; trabajan a nivel energético desactivando la amígdala y bajando la intensidad del malestar y ayudan a cambiar las creencias.

Este intercambio de información hemisférica, permite la reestructuración cognitiva que se produjo durante la pérdida traumática y la desensibilización respecto a ella. De esta forma, es posible atenuar o desaparecer las sensaciones de dolor, sufrimiento y malestar y construir nuevas y positivas conexiones neuronales.

Como habíamos mencionado, SHEC activa la capacidad de auto-curación natural del cerebro del paciente. Su aplicación en el ámbito de la psicoterapia, permite al doliente actuar de manera correcta respecto a cómo el cerebro debería haber procesado esa pérdida que le generó el bloqueo, para luego recuperar el equilibrio y la salud emocional.

Algunas ventajas para repasar:

  • Una o unas pocas sesiones resultan altamente efectivas.
  • Evita el sufrimiento.
  • Ayuda a superar y/o reducir malestares físicos y emocionales.
  • Otorga importancia a los alimentos que ayudan a nuestro cerebro y a los que lo bloquean, al ejercicio y a la respiración.
  • Elimina de creencias negativas.
  • Libera bloqueos.

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