¿Cómo nos afectan las situciones impactantes?

Cerebro y trauma

El cerebro dispone de un sistema de manejo y procesamiento de la información que logra la resolución de las situaciones cotidianas o inesperadas de la vida del sujeto logrando un estado de salud mental. Es decir, que ante cualquier evento perturbador que nos acontece, el cerebro tiene capacidad de manejarlo, de procesarlo, hasta que desaparezcan las emociones negativas asociadas al mismo, y logrará que ese suceso nos sirva de aprendizaje y sea integrado para ser utilizado en el futuro.

 

Nuestros hemisferios están en constante SINCRONÍA intercambiándose la información que ambos poseen, logrando un estado de salud mental y emocional. Podemos decir que tiene un sistema de “autocuración” constante.

 

En muchas situaciones, debido a un trauma, a una situación inesperada que nos impacta y perturba, nuestro cerebro puede desequilibrarse, perder la sincronía, quedando ese hecho doloroso o traumático, atrapado en redes neuronales, en el hemisferio derecho, con la imagen, los sonidos, las creencias negativas que producen ese hecho y sin poder acceder a los recursos, a la experiencia que reside en el hemisferio izquierdo, no pudiendo procesar la información debidamente.

 

Nuestro cerebro no encuentra los recursos necesarios para superar la situación. Al quedar el malestar atrapado en el hemisferio derecho y quedándose sin los recursos del hemisferio izquierdo, la persona se ve atrapada en la incredulidad y el dolor emocional, sintiendo: ansiedad, tristeza, pánico, ira, creencias negativas, baja autoestima, pesimismo, síntomas físicos (tensión, presión en el pecho, boca seca, nudo en el estómago, diarreas repentinas, etc.), como “detonación” de una parte de un recuerdo traumático no procesado, o procesado de forma disfuncional o parcial.

 

Para superar los traumas y volver o encontrar al equilibrio y salud emocional es necesario que toda esa información estancada en redes neuronales, en el hemisferio derecho, sea procesada. Debemos poner en marcha el sistema de “curación” natural de nuestro cerebro. Método SHEC lo logra en pocas sesiones.

Maruxa Hernando Martinez
Psicóloga
Telefono 93 419 05 94

Protocolo de duelo con Método SHEC.

Superar las pérdidas.

Nuestros hemisferios cerebrales están en constante sincronía; ellos intercambian información constantemente y logran de ese modo, un buen estado de salud mental y emocional. Podemos decir que nuestro cerebro tiene un sistema de “auto-curación” constante.

No obstante, cuando ocurren hechos tan traumáticos como la muerte de un ser querido sentimos que el mundo se nos viene encima; nos impacta, nos desestabiliza y nos perturba. Producto de ello, nuestro cerebro pierde la sincronía. Cuando esto ocurre, la situación de pérdida (con la imagen, los sonidos y las creencias negativas asociadas a la misma), se aloja en el hemisferio derecho y se queda sin poder acceder a los recursos y a la experiencia que residen en el hemisferio izquierdo y que le permitirían procesar correctamente la situación.

De esta manera, las personas se quedan atrapadas en la incredulidad y el dolor emocional.

Durante este período difícil y triste las personas pueden experimentar reacciones psicológicas:ansiedad, tristeza, dificultades de concentración, rabia; reacciones físicas: insomnio, pérdida del apetito, desgano; reacciones sociales: relaciones que deben reestructurarse, roles familiares que cambian, y reacciones conductuales: retracción, retraimiento, etc. Todas estas manifestaciones son la consecuencia de una pérdida no procesada o procesada parcialmente.

Cada persona es un mundo y, probablemente, pocas cosas sean tan ciertas como esa. Sin embargo, muchas de personas que llegan a la psicoterapia tras la muerte de alguien cercano (por iniciativa propia o empujados a ella por sus seres queridos), presentan algunos comportamientos que podrían resultarle familiares para cualquiera de nosotros.

  • No quieren dejar de llorar por la pérdida, pues entienden que ello sería algo así como olvidar a la persona.
  • Necesitan convivir con el dolor, a veces, por algún posible sentimiento de culpa en el momento de la muerte.
  • Ese estado de dolor permanente les provee de la atención y el afecto constante de sus seres queridos.
  • Se rodean de imágenes, de objetos, de símbolos y de olores. Crean realidades, submundos en los que mantienen “viva” a la persona que se fue. Incluso, hablan de ella como si estuviera ahí mismo en cada situación diaria.
  • Les resulta imposible aceptar que les han dejado para siempre y parecen no encontrar otros motivos para seguir adelante.

Como psicoterapeuta: ¿qué darías por ser capaz de apaciguar o hacer desaparecer ese dolor en poco tiempo?

Con Método SHEC -Sincronización de Hemisferios Cerebrales- es posible procesar y liberar rápidamente el trauma y el dolor físico y el dolor emocional que la pérdida de un ser querido produce en las personas, logrando resultados muy rápidos y eficaces desde la primera sesión y permitiendo abreviar considerablemente la terapia. 

El protocolo de duelo con Método SHEC involucra únicamente tres fases de trabajo: 

Fase 1: Falta de sincronía. Estado de Shock. Incredulidad.

En esta fase observamos shock-negación-embotamiento. Si este fase no se resuelve quedará bloqueando total o parcialmente el procesamiento de duelo o de trauma.

En esta etapa el paciente está en un estado de incredulidad. Aunque sabe que ha perdido o puede perder al ser querido, no puede dar crédito a que realmente ha sucedido así. La mente niega la pérdida. Efectivamente, las primeras palabras pronunciadas después de escuchar o de padecer el hecho son: “No puedo creer que haya sucedido”.

En esta primera fase se aborda con rapidez el shock (desincronización hemisférica) que se ha dado tras la muerte de un ser querido.

A través de un protocolo muy sencillo, en menos de 5 minutos, en la mayoría de casos, elaboramos esta fase, reconectando los hemisferios cerebrales; fase en la que algunos pacientes llevaban meses e incluso años sin resolver. Una Vez superada esta fase pasaremos a la siguiente.

Fase 2: Trabajamos emociones, sensaciones físicas y creencias negativas.

Logramos que la información estancada en el hemisferio derecho durante la pérdida pueda convertirse en información adaptativa; esto se logra gracias a la sincronización con el hemisferio izquierdo que es donde se encuentran los recursos.

Poco a poco, el paciente consigue una desensibilización de la emoción y una reestructuración cognitiva que permite que aparezcan nuevos sentimientos positivos y nuevos recursos, consecuencia del reprocesamiento que se lleva a cabo a nivel neurofisiológico.

A través de un protocolo y ejercicios adecuados desbloqueamos:

  • Emociones de dolor: miedo, enojo, tristeza, depresión, pena, rabia.
  • Creencias negativas.
  • Desaparece o se reduce al máximo el malestar físico: presión en el pecho, ahogo, cuello, etc.

Fase 3: Entendimiento. Aceptación. Recuperación.

  • Aceptación de la muerte.
  • Integrar la ausencia de esa persona dentro de la visión del futuro.

Una vez se termina el proceso, la persona es capaz de observar la situación de duelo sin desbordarse emocionalmente.

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Método SHEC para superar las pérdidas.

Método SHEC para superar las pérdidas.

Sentirse afligido por la muerte de un ser querido es una carga que asumimos porque somos capaces de amar y de comprometernos. La muerte es un proceso natural. Duele, y aunque muchos pueden superarla y seguir, otros permanecen anclados al sentimiento que les produjo esa pérdida.

Cuando la aflicción, la angustia, la tristeza, la culpa o la rabia no desaparecen, se acentúan con el tiempo e interfieren en las actividades de la vida cotidiana, se recomienda ayuda psicológica. Claro que las terapias muchas veces resultan procesos muy extensos y devastadores, porque la emocionalidad suele manifestarse con la misma intensidad que la experimentada cuando ocurrió la pérdida.

¿Y si como psicoterapeuta dispusieras de una herramienta complementaria y facilitadora para ayudar a las personas a elaborar su duelo de forma rápida, eficaz, no invasiva y saludable? 

Veamos de qué se trata, partiendo de comprender lo que sucede en nuestro cerebro cuando ocurren este tipo de situaciones.

Dentro del marco de la psicoterapia y gracias a las aportaciones de las neurociencias, sabemos que el cerebro tiene la capacidad de solucionar experiencias dolorosas con velocidad y precisión. Sin embargo, frente a eventos tan traumáticos como la muerte de un ser querido, enfermedades y/o accidentes graves, nuestro sistema entra en alerta e inmediatamente activa el sistema de defensa. Cuando percibimos las situaciones con la alerta de que algo grave y doloroso sucederá o acaba de suceder, se activa la amígdala cerebral.

Es importante comprender que si bien cada uno de nuestros hemisferios cerebrales tienen funciones totalmente diferentes, ambos actúan de manera complementaria. Esto quiere decir que mientras el hemisferio derecho nos permite obtener una connotación más emocional de lo que sucede, el hemisferio izquierdo nos permite una connotación más racional y nos ayuda a encontrar recursos y habilidades para solucionar cualquier situación.

Este diálogo entre los hemisferios es constante y nos ayuda a entender la vida y a procesar las situaciones, aprender de ellas y buscar soluciones.

No obstante, eventos como los mencionados, hacen que los hemisferios dejen de funcionar en sintonía y como resultado el cerebro entre en estado de shock y no encuentre los recursos para superar la situación. Este estado significa que las sensaciones experimentadas por el evento -angustia, culpa, tristeza, etc.- se queden guardadas y aisladas en una parte del cerebro produciendo dolor, bloqueos psicológicos y malestares físicos.

Por todo esto, es necesario volver a sincronizar ambos hemisferios y así ayudar al paciente a liberar esa información que quedó estancada en redes neuronales.

Al efecto, el método SHEC -Sincronización de Hemisferios Cerebrales- es la técnica psicoterapéutica por excelencia, a través de la cual es posible ayudar al paciente a elaborar el duelo de forma rápida y eficaz, evitándole el sufrimiento y permitiéndole recuperar el equilibrio y la salud emocional.

La base de la terapia con SHEC permite volver a poner en marcha el sistema sanador de nuestro cerebro.

Hay varias herramientas y ejercicios dentro del protocolo específico de duelo, que ayudan a desbloquear y acelerar el proceso. El principal objetivo es convertir las memorias disfuncionales ocurridas durante la pérdida, en memorias funcionales. Para ello, buscan los nódulos emocionales y los desbloquean; trabajan a nivel energético desactivando la amígdala y bajando la intensidad del malestar y ayudan a cambiar las creencias.

Este intercambio de información hemisférica, permite la reestructuración cognitiva que se produjo durante la pérdida traumática y la desensibilización respecto a ella. De esta forma, es posible atenuar o desaparecer las sensaciones de dolor, sufrimiento y malestar y construir nuevas y positivas conexiones neuronales.

Como habíamos mencionado, SHEC activa la capacidad de auto-curación natural del cerebro del paciente. Su aplicación en el ámbito de la psicoterapia, permite al doliente actuar de manera correcta respecto a cómo el cerebro debería haber procesado esa pérdida que le generó el bloqueo, para luego recuperar el equilibrio y la salud emocional.

Algunas ventajas para repasar:

  • Una o unas pocas sesiones resultan altamente efectivas.
  • Evita el sufrimiento.
  • Ayuda a superar y/o reducir malestares físicos y emocionales.
  • Otorga importancia a los alimentos que ayudan a nuestro cerebro y a los que lo bloquean, al ejercicio y a la respiración.
  • Elimina de creencias negativas.
  • Libera bloqueos.

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Terapia infantil para superar traumas.

Terapia Infantil para superar traumas.

“Casi todo lo humano está en la infancia. Cuando esa etapa ha sido feliz, sana, llena de afecto y bien enfocada, uno sale fuerte para todo.” Enrique Rojas.

Es probable que no exista ninguna etapa más intensa, maravillosa y vulnerable a la vez, que la infancia. Esas primeras experiencias marcan por siempre no sólo gran parte del rumbo de nuestra vida, sino también, la visión que tenemos de ella. Pero si algo traumático ocurre que corta el rumbo de esa infancia, no es atendido a tiempo y adecuadamente, la huella quedará ahí por siempre.

La responsabilidad de los padres de atender a las señales. La responsabilidad del profesional de hacer un tratamiento eficaz para liberarlo del trauma.

Como bien saben los terapeutas, un trauma es una herida psíquica que sufren -en este caso los niños-, por un suceso o conjunto de sucesos vividos como negativos, que les desbordan y no saben o no pueden manejar, que les afecta dramáticamente generándoles dolor y angustia emocional. En algunas ocasiones es el resultado de lo que se percibió y no de lo que realmente aconteció.

Cualquiera sea la hipótesis, todo ello deja huella y sufrimiento, al extremo de modificar la personalidad e impedir el dominio de comportamientos en el futuro ante hechos similares. Si bien un trauma puede ocurrir a cualquier edad, nos marcan más los que ocurran durante el embarazo, parto y en la infancia porque, como hemos mencionado, son etapas de alta vulnerabilidad en las que lo desagradable y lo perjudicial queda marcado con más fuerza. Son etapas de aprendizaje. Son etapas donde va madurando el cerebro.

En cualquier caso, es posible que como profesional te hayas preguntado más de una vez:

  • ¿Por qué las terapias de los niños son tan largas?
  • ¿Existirá alguna manera rápida y efectiva de quitar el miedos, angustias, terrores nocturnos?
  • ¿Existirán más herramientas para desbloquear su dolor?
  • ¿Cómo podría ayudarles a procesar sin más dolor esas situaciones que le desbordan?
  • ¿Cómo podría ayudarles a madurar emocionalmente?
  • ¿Cómo puedo procesar las situaciones traumáticas que han sucedido en embarazo o parto?
  • ¿Cómo trabajo con niños tan pequeños que ni siquiera saben hablar?

El trauma bloquea el cerebro del niño.

Los niños viven estas situaciones con muchísima intensidad y desconcierto; por ello, si se dejan pasar esperando que el tiempo “haga lo suyo”, entonces el niño se verá expuesto a un laberinto difícil de gestionar para él y esa situación traumática será almacenada en las áreas más “primitivas” del cerebro, junto a todas las emociones negativas y todo el malestar físico que le ha provocado. Debido a todo esto, sus hemisferios cerebrales se desincronizan y entonces esos hechos  permanecerán “congelados” en el tiempo, con la misma intensidad que cuando ocurrieron.

Toda esa situación, evita una maduración correcta que imposibilita el acceso a los recursos necesarios y genera una baja autoestima, agresividad, terrores, bajos resultados escolares, mala gestión de emociones, etc.

Cuando, tiempo más tarde, surja un recuerdo traumático, todo eso se disparará, provocando una respuesta emocional negativa e inadaptada (rabia, ansiedad, agresividad, frustración, etc.)

MÉTODO SHEC: la herramienta que ayuda a desbloquear cualquier trauma.

MÉTODO SHEC es una técnica psicopedagógica basada en las neurociencias y en como el cerebro soluciona experiencias dolorosas con velocidad y precisión. Es por excelencia la técnica psicoterapéutica para poder liberar al niño de todo tipo de traumas, ya sea:

  • Situaciones pasadas y recientes: problemas de parto, duelo, robos, separación de los padres, accidente, enfermedad, maltratos etc.
  • Situaciones potencialmente estresantes: toda las situaciones que al niño lo desbordan o que las vive con ansiedad anticipatoria (una futura operación, rendir un examen, una fobia, etc.).

La manera más efectiva de solucionar un trauma es volver a poner en marcha el mecanismo sanador y fisiológico natural de nuestro cerebro, bloqueado por la situación. Eso es exactamente lo que hace SHEC de manera rápida, efectiva, no invasiva y divertida.

Es el sistema de curación natural del cerebro, ya que estimula, de un modo amable, todos los mecanismos fisiológicos naturales del mismo para su autorregulación. A través de un protocolo sencillo, se le ayuda al niño a elaborar la situación traumática, ayudando a su cerebro a actuar de manera correcta respecto a cómo su cerebro -debería- haber procesado esa situación.

Una vez procesada esa o esas situaciones desbordantes, el cerebro del niño, se encuentra en condiciones excelentes para que madure correctamente y tenga los recursos necesarios para defenderse con éxito en la vida. 

Algunos beneficios del Método SHEC son:

  • Una o unas pocas sesiones resultan altamente efectivas.
  • Evita el sufrimiento.
  • Ayuda a superar y/o reducir malestares físicos y emocionales.
  • Otorga especial importancia a los alimentos que ayudan a nuestro cerebro y a los que lo bloquean, al ejercicio y a la respiración.
  • Facilita la eliminación de creencias negativas.
  • Resuelve todo tipo de situaciones potencialmente estresantes.

Una infancia saludable, feliz e íntegra hace que el niño crezca sabiendo que es querido, que cada uno de sus pasos, de sus decisiones y de sus fallos, van a disponer del apoyo incondicional y único que es su familia. El desarrollo de su autoestima irá a la par del afecto de los suyos. Pero, ¿Y si esto no ocurre y existe un mal apego? (Esto es lo que nos referiremos en el próximo artículo).

 

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Resuelve con rapidez situaciones de dolor emocional.

Método SHEC para Psicoterapeutas.

En un artículo anterior, hablábamos de la efectividad del Método SHEC aplicada en los procesos terapéuticos y, puntualmente, para superar situaciones extremas. En esta ocasión, abordaremos la utilidad del mismo para resolver casos de ansiedad, angustia, insatisfacción, soledad, e incluso depresión.

Más que familiares resultan las frases del estilo: “siento una infinita angustia”, “estoy deprimido”, “me mata la ansiedad” o “me siento terriblemente solo/sola”. Claro que, no todas las situaciones ameritan una visita al terapeuta ya que en muchos casos, se trata de exacerbaciones sobre determinados avatares de la cotidianeidad.

Ahora bien, cuando esos estados existen realmente y se vuelven especialmente constantes o crónicos, existen dos opciones. Una inteligente y otra no. La primera es, simplemente, acudir a un especialista; la segunda es escuchar esos falsos profesionales (amigos/familiares, etc.) que ante el menor síntoma se animan a “prescribirnos” psicofármacos con total liviandad, como si la experiencia en el consumo personal les diera potestad para ello. Nada más lejos y nada más nocivo.

Los distintos trastornos que mencionábamos al inicio, dependiendo de la intensidad de cada paciente, son tratables, mejorables, e incluso superables con una terapia adecuada.

Independientemente del trastorno, el Método SHEC -Sincronización de Hemisferios Cerebrales-, se constituye como herramienta de valor para el terapeuta y para ayudar a los pacientes a eliminar o atenuar los síntomas que producen el trastorno particular. Ahora bien, curiosamente, todos esos trastornos mencionados en la introducción (entre otros), en general están asociados a los malos apegos que se dan durante la primera infancia.

Por ello, si bien la terapia resulta eficaz, es obvio que lleve su tiempo. Método SHEC es la herramienta que, manteniendo la eficacia, acota los plazos significativamente y minimiza el sufrimiento.

¿Cuánto se puede sufrir por un mal apego?

El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus cuidadores o sus figuras de apego y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad (Caregivers).

Por ello, cuando el niño es desatendido, maltratado o, simplemente, no ha sido amado como merece, desarrolla estados de ansiedad, de conducta agresiva, de falta de recursos, inseguridad y/o miedos, entre otros.

La ausencia del amor maternal durante la infancia se asocia a problemas psicopatológicos en la etapa adulta (histeria, autismo, inseguridad, temor al rechazo e intensa necesidad de aprobación); déficit psicológicos traducidos en una actitud de hostilidad ante el mundo y ante los demás (Yela 2000).

1. Apego angustioso y ambivalente. Traducido en adultos inseguros, escrupulosos, culposos o con una necesidad extrema y continua de muestras de afecto de los demás.

2. Apego evitativo. Traducido en adultos autosuficientes, negadores emocionales, con conductas de aislamiento, cuidadores o complacientes compulsivos.

3. Apego desorganizado (una combinación entre el ambivalente y el evitativo). Traducido en adultos que padecen efectos exagerados de ansiedad, culpa, depresión y angustia frente a cualquier acontecimiento vital de personas por las que siente apego.

¿Cómo el Método SHEC puede ser efectivo para resolverlos?

Método SHEC estimula los mecanismos fisiológicos naturales del cerebro. Aunque ambos hemisferios procesan la información de manera muy diferente, funcionan de forma complementaria y cruzada. Ahora bien, durante los malos apegos de la infancia nuestro cerebro se desintonizó y almacenó en una parte del él esas sensaciones producto de la falta de atención, del maltrato o de la negligencia.

Método SHEC vuelve a sincronizar ambos hemisferios. Por ello, se convierte en la técnica psicoterapéutica para liberar a las personas de todo tipo de traumas y para que ese “yo adulto” le devuelva al “yo niño” el equilibrio y la salud emocional.

método shec Método SHEC. Resuelve con rapidez situaciones de dolor emocional. método shecLa base de la terapia con el Método SHEC comprende:

• Activar de forma alterna los dos hemisferios cerebrales y comparar su información. Activamos a través de la estimulación, principalmente, del campo visual, a través de la luz, lo que activará un hemisferio u otro. En ocasiones, se activa por el sonido y los movimientos bilaterales.

Aplicar distintas herramientas que desbloquean y aceleran el proceso. Algunas buscan los nódulos emocionales y los desbloquean; otras trabajan a nivel energético desactivando la amígdala y bajando la intensidad del malestar; otras ayudan a cambiar las creencias.

Para superar los malos apegos, además del Método SHEC se utiliza la Línea de la Vida. Una herramienta tan fresca y sencilla, como poderosa, que permite al paciente visualizar aspectos sobre su vida y observar cómo cada uno de ellos han influido en sus decisiones. Es una representación gráfica de aquellas situaciones reveladoras o cambios importantes que le ayuda a apreciar con bastante nitidez como ha llegado a la situación actual.

Ese intercambio de información de los dos hemisferios, más la aplicación de otras herramientas como la Línea de la Vida, además de permitir la reestructuración cognitiva de la cuestión y la desensibilización respecto a ella; también atenúa o elimina las sensaciones corporales, permitiendo la construcción de nuevas y positivas redes neuronales.

Una vez se termina el proceso, la persona habrá sido capaz de reparar la situación del mal apego, entendiendo además, que su vida tampoco era tan mala.

Conocimientos. Nivel básico para psicoterapeutas.

Este nivel del Método SHEC para psicoterapeutas, facilita su intervención profesional para con sus pacientes y sus procesos personales particulares. Algunas ventajas a destacar son:

  1. Rapidez. Una o unas pocas sesiones resultan altamente efectivas.
  2. Evita el sufrimiento.
  3. Ayuda a superar y/o reducir malestares físicos y emocionales.
  4. Otorga especial importancia a los alimentos que ayudan a nuestro cerebro y a los que lo bloquean, al ejercicio y a la respiración.
  5. Elimina creencias negativas.
  6. Resuelve todo tipo de situaciones potencialmente estresantes.
  7. Libera bloqueos.

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Eliminar y procesar el trauma y el dolor emocional.

Método SHEC para psicoterapeutas. 

Que no sea un trauma, liberarse de un trauma.

Cuando ocurren situaciones extremas como una pérdida, una enfermedad, un abuso físico o psicológico, una fobia, una separación o un accidente, todos experimentamos en menos o mayor medida un colapso emocional y entramos en un estado de shock que nos bloquea física y mentalmente.

Hemos mencionado algunas de las situaciones traumáticas más habituales, sin embargo, el abanico de situaciones es enorme, pues alguien pudo haber experimentado como traumática una situación que podría resultar inocua para otros, e incluso pudo haberse gestado en su imaginación o ni siquiera recordarla. Lo cierto es que todos ellos dejan huellas tan profundas que, afectan a la personalidad y a la vida diaria.

Ahora bien, ¿por qué ocurre esto? ¿Por qué perdemos el control? ¿Por qué cuánto más necesitamos del equilibrio, éste desaparece como por arte de magia?

Veamos, nuestro cerebro, tiene dos hemisferios, unidos y conectados por el cuerpo calloso (fibras nerviosas). Aunque ambos procesan la información de manera muy diferente, funcionan de forma complementaria y cruzada. El cerebro siempre busca el equilibrio y aunque en la mayoría de los casos prevalece en cada persona un hemisferio más que otro, siempre se utilizan ambos.

El hemisferio izquierdo nos permite: usar el lenguaje para nombrar las cosas, el pensamiento lógico y analítico. Es objetivo, numérico, mide el tiempo, es secuencial, planea procedimientos, es simbólico, lineal, verbaliza. Este hemisferio evalúa los estímulos del exterior en forma de placer (recompensa, emociones positivas, recursos, etc.).

El hemisferio derecho, en cambio, sintetiza la información que le llega. Gracias al él, entendemos las metáforas, soñamos, creamos nuevas combinaciones de ideas. Es intuitivo en vez de lógico; tiene capacidad imaginativa y fantástica, espacial y perceptiva. Este hemisferio evalúa los estímulos del exterior en forma de dolor (amenaza-emociones negativas, etc.).

Estas dos fuerzas placer y dolor, despiertan un circuito neuronal para acercarnos o protegernos de los placeres o de las amenazas respectivamente.

¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando sucede una situación extrema?

La conducta de alerta, de dolor, de pérdida y posible peligro, activa la amígdala cerebral y sus posibles respuestas de huida o ataque y, en su forma extrema (trauma), despierta una respuesta emocional arrolladora, que todos hemos vivido en uno o en varios momentos de nuestras vidas.

Frente a estos eventos, nuestro cerebro se desincroniza y entra en lo que llamamos estado de shock; estado en el que esas sensaciones experimentadas se quedan guardadas y aisladas en una parte del cerebro produciendo dolor, bloqueos psicológicos y malestares físicos. Ocurre que, la manera más efectiva de solucionar un trauma es volver a sincronizar ambos hemisferios, pues  mientras un problema se mantiene en uno de ellos, la solución está en el otro.

¿Es la terapia de hablar, el proceso más adecuado para intentar superar esta situación?

Independientemente del tiempo que haya pasado de una experiencia traumática, la mayoría de terapias que utilizan únicamente el habla, suelen resultar procesos muy extensos y devastadores, pues a lo largo del relato suelen manifestarse con la misma intensidad las emociones de angustia, tristeza o dolor experimentadas en el evento sufrido, pudiendo incluso retraumatizar a la persona.

Entonces ¿cómo podrían los terapeutas mantener la efectividad, acotando el tiempo significativamente  y eliminando el sufrimiento?

El método SHEC es el sistema de curación natural de nuestro cerebro.

Este Método cuyas siglas significan Sincronización de Hemisferios Cerebrales es por excelencia la técnica psicoterapéutica para liberar a la persona de todo tipo de traumas, para que puedan volver a encontrar el equilibrio y la salud emocional.

Obviamente, para ello será necesario solucionar esa situación de shock y de incredulidad que vive el cerebro, pues es la única forma de liberar y procesar toda esta información que está estancada en redes neuronales.

SHEC activa la capacidad de auto curación del paciente. No sólo se centra en los traumas y en situaciones negativas sino que también es muy útil para fortalecer experiencias positivas y desarrollar recursos internos.

¿Cómo funciona? La base de la terapia con SHEC comprende:

Activar de forma alterna los dos hemisferios cerebrales y comparar su información. Activamos  a través de la estimulación, principalmente, del campo visual, a través de la luz, lo que hará que se active un hemisferio u otro. En ocasiones activamos también a través del sonido y los movimientos bilaterales

Además, tiene varias herramientas que desbloquean y aceleran el proceso. Algunas buscan los nódulos emocionales y los desbloquean; otras trabajan a nivel energético desactivando la amígdala y bajando la intensidad del malestar y otras ayudan a cambiar las creencias.

Este intercambio de información de los dos hemisferios, permite la reestructuración cognitiva de la cuestión y la desensibilización respecto a ella; de esta forma, es posible atenuar o hacer desaparecer las sensaciones corporales y construir nuevas y positivas conexiones neuronales.

SHEC estimula los mecanismos fisiológicos naturales del cerebro. A través de la técnica, es posible actuar de manera correcta respecto a cómo su cerebro debería haber procesado esa situación que le generó el bloqueo y el malestar.

Una vez se termina el proceso, la persona es capaz de observar la situación conflictiva sin llegar a desbordarse emocionalmente.

SHEC. Nivel básico para psicoterapeutas.

Este nivel del Método para psicoterapeutas, facilita su intervención profesional para con sus pacientes y sus procesos personales traumáticos.

Algunas ventajas a destacar son:

  • Rapidez. Una o unas pocas sesiones resultan altamente efectivas.
  • Evita el sufrimiento.
  • Ayuda a superar y/o reducir malestares físicos y emocionales.
  • Otorga especial importancia a los alimentos que ayudan a nuestro cerebro y a los que lo bloquean, al ejercicio y a la respiración.
  • Elimina de creencias negativas.
  • Resuelve todo tipo de situaciones potencialmente estresantes (una práctica médica, una operación programada, fobias, ponencias, etc.).
  • Libera bloqueos, maximizando la creatividad en actividades artísticas y el rendimiento en actividades deportivas.

La verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo. Michel de Montaigne.

metodo shec maruxa hernando